Tomografía Axial Computerizada

La TAC (Tomografía Axial Computerizada) es una técnica de diagnóstico por imagen clínicamente disponible desde la década de los '70 y actualmente forma parte de las herramientas habituales de diagnóstico, prácticamente como una radiografía convencional. La imagen es el resultado de combinar el uso de los rayos X, con tecnología informática.

Aunque la fuente de emisión es la misma, de la radiología convencional se diferencia en varios aspectos significativos.

Algunos de ellos son:

  • El tipo de imagen generada: mientras que en una radiografía se obtiene una imagen analógica, la imagen del TAC es digital con todas las posibilidades que conlleva el tratamiento informático de la misma
  • La forma de adquisición de la imagen: en una radiografía, los rayos X atraviesan el cuerpo e impactan en una película sensible. En el TAC, el paciente descansa sobre una camilla y a su alrededor, gira el tubo que emite la radiación. El tubo gira en un sentido y la placa en el contrario.
  • La imagen generada: en la radiología tradicional es plana y no permite discernir sobre diferentes planos anatómicos. La imagen generada en un TAC está formada por píxels que, si bien aparecen en la pantalla de manera bidimensional, en realidad representan volúmenes por lo que se pueden considerar de carácter tridimensional.

 DE LOS RAYOS X A LA TAC

La imagen analógica se obtiene detectando brillos o densidades distribuidos sobre la superficie excitada (placa), mientras que en los sistemas basados en el análisis informático, como en el caso de la TAC, esas densidades pueden cuantificarse en una escala de grises mejorando la definición.

De todos modos ambas técnicas tienen un punto en común muy importante y que las diferencia, por ejemplo, de la Resonancia Magnética (RM): ambas se basan en la emisión de radiación electromagnética (rayos X), aunque en el caso de la TAC se generan dosis más bajas.

Los rayos X se emiten desde diferentes ángulos en forma de abanico, atraviesan el organismo y forman cortes o secciones axiales (perpendiculares al eje mayor longitudinal del cuerpo) generando cortes transversales del sector a estudiar. Las distintas interfases (densidades): hueso, aire, agua y grasa, hacen que el haz tenga un valor diferente en cada punto midiendo la absorción de rayos X por el tejido atravesado.

Debido a las características del método, se pueden estudiar prácticamente todas las estructuras del cuerpo humano. Además ha permitido el desarrollo de técnicas terapéuticas complementarias (técnicas intervencionistas) al permitir un abordaje más seguro por ejemplo en punciones y biopsias de abscesos, tumores, quistes, etc.

Como en el caso de las RM, el equipo de TAC tiene un dispositivo gantry (arco) donde se encuentra el tubo de rayos y los detectores que obtendrán los datos de las diferentes estructuras que atraviesan los rayos X, el correspondiente generador de rayos y el ordenador que recibe la información y procesa la imagen.

 EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

A través del tiempo, la TAC ha ido sumando aspectos que tienden a perfeccionar y extender su uso. Es el caso de la utilización de contrastes administrados por diferentes vías y la aparición de:

  • la TAC de alta resolución,
  • la TAC helicoidal y
  • la angio TAC para la visualización de imágenes vasculares de alta calidad.

Entre las ventajas de la TAC helicoidal podemos mencionar que reduce el tiempo de exploración (por ejemplo, se consiguen exploraciones combinadas de tórax y abdomen en el tiempo de una apnea), disminuye la dosis de contrastes necesarios y aumenta la calidad y precisión diagnóstica.

Por otra parte, la adquisición volumétrica de la imagen permite visualizar cualquier plano del espacio de los tejidos explorados en relieve, diferenciando los tejidos, lo que añade la posibilidad del color.