Tener bebes al natural

La imagen de tener un bebé en la casa con la ayuda del padre y de una partera parecía haber salido de la mente de cualquier mujer moderna. Las clínicas llenas de cientos de especialistas listos para responder en caso de cualquier complicación están pasando a un segundo plano, debido a que las mujeres están volviendo a la partera como una opción viable para dar a luz.
Son muchas las parejas que, con la colaboración de sus médicos, están trayendo a sus hijos al mundo en su propia casa. Entre otras razones porque se cree que "la presencia de personas cercanas, que quieren compartir este momento, afianza los lazos afectivos", así lo aseguró el médico Mauricio Espinosa, pionero de este proceso en el país.

Obviamente una de las cosas más importantes dentro de este proceso es el acompañamiento de la pareja ya que sirve para "para reafirmar que se trata de un acto de dos personas que se aman y que van a tener un hijo", señala.

Para el parto natural la mujer da a luz sin ningún tipo de intervención, ya sea de anestesia o médica, asegura el especialista. "Y en un ambiente propicio, donde se siente totalmente tranquila, rodeada de sus seres queridos y consciente de lo que va a suceder".

Existen dos opciones para las madres que deseen tener sus hijos de esta forma. La primera es el parto natural en agua. Para esta opción la mujer asiste a una clínica especial para este tipo de alumbramientos. En el momento de tener el bebé la mujer se mete dentro de una tina que está llena de agua tibia; pero con el fin de evitar cualquier riesgo respiratorio al bebé, se arrodilla, haciendo que su pelvis quede por fuera del agua.

La otra opción es el nacimiento en el nido, y es la que más se utiliza. Este parto se hace en la cama matrimonial o en una silla donde la mujer se acomoda de cuclillas con el fin de aprovechar el efecto de la gravedad.

"El nacimiento natural tiene la ventaja de que le permite a la mujer moverse libremente, pararse, sentarse, recostarse, lo que no es posible en la camilla de una sala de partos, donde debe permanecer acostada, con luces sobre su rostro y sin la compañía de su pareja, pues muchos centros no permiten su ingreso", afirma Espinosa.

No obstante si está pensando en tener a su hijo de esta forma la decisión debe ser tomada desde el momento en que se confirma el embarazo; ya que se deben seguir una serie de tratamientos para que no haya ningún tipo de problema. "A ambos se les explican los cambios que ocurren durante el embarazo y la forma de llevar a feliz término la natalidad", señala Espinosa.

En la semana 34 del embarazo, la futura madre debe iniciar una rutina de ejercicios diarios, masajes diurnos y nocturnos con aceites naturales, caminatas, natación (si no hay ninguna contraindicación).

Además se deben utilizar otros elementos como las esencias florales, los tés y la medicina natural (homeopatía). Los padres asisten a terapias de yoga y relajación. El papá aprende a hacerle masajes a su esposa y también a prepararse para el parto, pues él es un factor activo.

Por su parte en la dieta de la madre se aconseja a la mujer el consumo de alimentos que sean fuente importante de energía, como carbohidratos de fácil absorción (aguapanela, miel, cereales, pan, granos, frutas). Y evitar las carnes rojas y el pollo, y comer preferiblemente pescado.
De igual forma, se pide a la mujer que de las 40 semanas del embarazo trabaje solo hasta la semana 36, para que tenga tiempo de prepararse. "La naturaleza nos dota de todos los elementos para asumir la misión de dar a luz", afirma María Claudia Parias, quien tuvo a su hijo mayor, Felipe, en una bañera, y espera para febrero la llegada de su hija, en la cama matrimonial. "Claro, yo no soy radical, y si hay algún inconveniente de última hora me iré a una clínica", anota.

Semanas antes del parto, se realiza un monitoreo permanente del bebé para conocer su estado y decidir si se puede llevar a cabo el parto natural sin correr riesgos. No obstante, deben estar preparados por si ocurre un imprevisto. "Para un parto en la casa llevamos un monitor fetal, un ecógrafo y una incubadora, con el fin de tener a la mano la ayuda necesaria -dice Espinosa-. También nos aseguramos de que el hogar esté muy cerca de una clínica de alto nivel para, en caso de urgencia, llevar al niño o a la madre, o a los dos, en el menor tiempo posible".

Para los partos en agua, el sitio donde se atienden, en Bogotá, está a pocas cuadras de un centro hospitalario dotado con toda la tecnología necesaria para atender complicaciones.

Cuando una madre decide tener su bebé de forma natural es necesario someterla a una terapia que tiene en cuenta tanto lo físico como lo emocional; sin embargo no se puede lograr que el dolor desaparezca por completo. "Pero es manejable porque está rodeada de los seres que ama y con velas e inciensos que ayudan a su relajación", dice Espinosa.

De igual forma cuenta con la presencia de una partera la cual la ha acompañado durante todo el embarazo y le servirá de apoyo para sobrellevar el dolor producido por el alumbramiento.

De la bañera, la mujer sale por sus propios medios poco después del parto, cuando ya ha tenido a su bebé en el pecho, mimándolo y dándole, junto a su pareja, la bienvenida al mundo. "Toda mujer, sin límite de edad, puede experimentar este tipo de partos, siempre y cuando el embarazo haya sido normal", señala Espinosa.

En cuanto a las ventajas de este tipo de partos, las mujeres que han tenido esta experiencia señalan que lo más importante es el amor que rodea el proceso y el hecho de tener consciencia total de la maternidad. "Uno no tiene problemas depresivos posparto -dice María Claudia Parias-. En mi caso, recuperé muy pronto mi complexión normal. A la semana me pude volver a poner mi ropa de antes del embarazo". Pero, lo más importante es que genera una relación estrecha con el hijo, así como una comunicación más fácil. "Felipe y yo somos muy unidos, y para mi mamá, que estuvo presente en el parto, el niño es alguien muy importante, está muy cerca de su corazón", señala.

Basada en: artículo publicado por www.eltiempo.com