Síndrome del intestino irritable


Autor: William Otero Regino, MD.

Síndrome de Intestino irritable.SII.
Síndrome de Intestino irritable: Una ojeada breve a una antigua y moderna enfermedad.
William Otero Regino,MD.
Internista, Gastroenterólogo, Epidemiólogo
Profesor y coordinador de Gastroenterología.
Universidad Nacional de Colombia.
Gastroenterólogo Clínica Fundadores.
Bogota - Colombia.


Es la consulta más frecuente en los consultorios de gastroenterología y representa del 12% al 15% de las consultas del médico general. Produce altos costos directos: utilización de los recursos de salud y consumo de medicamentos, e indirectos: ausentismo laboral y baja productividad. Otra fuente de gastos generados por los pacientes con SII, lo constituye el mayor número de cirugías abdominales y pélvicas en ellos, muchas veces innecesarias. Este exceso de procedimientos quirúrgicos, probablemente se debe a un diagnóstico equivocado. En muchos pacientes esta enfermedad les altera notablemente su calidad de vida.

El diagnóstico se hace con relativa certeza, si se tienen en cuenta los síntomas y por medio del uso de los denominados criterios para el diagnóstico . Para hacer el diagnóstico no se necesitan radiografías, colonoscopias, o endoscopias. Los exámenes de laboratorio se utilizan cuando el médico sospecha otra enfermedad. A pesar de todas las molestias tanto intestinales como extraintestinales, debe tenerse muy claro que el SII no predispone a ninguna enfermedad seria como el cáncer, divertículos o hemorragias.

Síndrome de Intestino irritable.SII.

Por definición, los pacientes con SII, no presentan manifestaciones de enfermedad orgánica, tales como perdida de peso, anemia, sangrado, masa abdominal o fiebre . Tampoco compromiso de su estado general. Por lo tanto, si hay cualquiera de las alteraciones mencionadas, es necesario descartar otra enfermedad. Es posible que el paciente tenga SII y otra enfermedad orgánica concomitante, o que solamente una enfermedad orgánica que sea confundida con el SII.

Algunos pacientes pueden tener síntomas extracolónicos, tales como dispepsia, ardor retroesternal o agrieras. También, presentar manifestaciones extraintestinales, como urgencia urinaria, disfunción sexual, fibromialgia, dispareunia, alteraciones del sueño, dificultades menstruales, dolor lumbar, cefalea y fatiga crónica. En la mayoría de los casos el examen físico es normal.

Para hacer el diagnóstico de SII, los siguientes síntomas deben ser continuos o recurrentes, por lo menos durante tres meses, en los 12 meses precedentes.

Dolor o malestar abdominal con dos o tres de las siguientes características
1.Aliviado con la defecación y/o.
2.Inicio asociado con un cambio en la frecuencia de las deposiciones y/o.
3.Inicio asociado con un cambio en la forma de las heces (apariencia).

Los siguientes síntomas apoyan el diagnóstico:
1.Menos de tres deposiciones por semana: estreñimiento.
2.Más de tres deposiciones por día: diarrea.
3.Heces duras: como terrones.
4.Deposiciones blandas o acuosas.
5.Esfuerzo durante la defecación.
6.Urgencia para defecar.
7.Sensación de evacuación incompleta.
8.Deposiciones con moco.
9.Distensión abdominal.

Tratamiento

La compleja fisiopatología del SII y el conocimiento parcial de la misma, tienen dos impactos en el manejo de estos pacientes: el desarrollo de medicamentos imperfectos o imprecisos y como consecuencia, la insatisfacción del paciente y la frustración del médico. Hasta el momento ningún medicamento de los actualmente disponibles, alivia todas las diferentes manifestaciones del SII, ni modifica el curso de la enfermedad. Solamente alivian los síntomas.

Las opciones de tratamiento farmacológico en los pacientes con SII se pueden dividir en dos categorías:
1. Tratamientos del órgano blanco : esto es, medicamentos dirigidos al intestino y seleccionados de acuerdo al síntoma predominante.
2. Medicamentos que actúen a nivel del sistema nervioso central (SNC) . Los placebos son excelentes tratamientos con eficacias del 30 al 80% y respuestas sostenidas hasta por 12 meses.

El 70% de lo pacientes tienen manifestaciones leves, el 20% moderadas y el 10% severas. Estos últimos pacientes a menudo requieren un tratamiento interdisciplinario con gastroenterólogos y psicólogos expertos en la entidad.