Resistencia a la insulina

Un fenómeno denominado "resistencia a la insulina" podría ser uno de los indicadores prematuros de la diabetes tipo II, según los últimos enfoques médicos para el tratamiento de la enfermedad que afectará a casi 300 millones de personas en el año 2.025. Los especialistas definen la resistencia a la insulina como "la incapacidad de los tejidos para responder en forma adecuada a esta hormona que ayuda al organismo a utilizar la glucosa para obtener energía". Puede provocar trastornos serios, sobre todo cuando se asocia al "Síndrome X", en el que se agrupan factores de riesgo de enfermedad cardiovascular como obesidad, hipertensión, altos niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos, y bajos valores de colesterol "bueno" o HDL.

La diabetes tipo II, que se presenta en el 90 por ciento de los pacientes con esta enfermedad, suele aparecer tras un período prolongado de resistencia a la insulina. La principal causa de la resistencia a la insulina puede buscarse en los factores genéticos, pero la producción de hormonas contrainsulares (que detienen la acción de la insulina) se desencadena por el estrés y el estilo de vida propio de la sociedad moderna.

Cuando existe resistencia a la insulina se genera hiperglucemia e hiperinsulinemia, al tiempo que se alteran la función hepática y el índice de ácidos grasos en la sangre.

Nuevos tratamientos

Sólo el 70 por ciento de los 2 millones de argentinos con diabetes tipo II conocen su enfermedad y el 30 por ciento restante (llamados diabéticos desconocidos) son los que llegan tarde a la consulta, cuando ya presentan complicaciones. Por esta razón, los especialistas recomiendan realizar un simple examen de laboratorio para medir los niveles de glucosa en sangre, que no sólo permite detectar la diabetes una vez que se ha instalado, sino también conocer si el paciente manifiesta en un período previo la "resistencia a la insulina". En caso de detectarse la enfermedad, además de la dieta reducida en azúcar, la práctica de actividad física en forma regular y la indicación de medicación tradicional por parte del especialista, se está empleando una nuevo grupo de fármacos, cuyo mecanismo de acción consiste en elevar la sensibilidad de la insulina de algunos tejidos sin obligar al páncreas a producir más cantidad de esta hormona y haciendo que el cuerpo emplee sus propias "reservas" de insulina en forma más eficiente.

Este nuevo grupo de fármacos disminuye la resistencia periférica de insulina, mejorando el control metabólico de los pacientes. Este control ayuda a disminuir las complicaciones futuras de la diabetes tipo II.

Los mayores de 30 años con antecedentes familiares de la enfermedad o factores de riesgo como los que se engloban en el Síndrome X son los que tienen mayores chances de padecer diabetes. Una enfermedad crónica a la que hay que anticiparse, pero que si se controla, permite al individuo hacer una vida completamente normal.

Para recordar

  • Se consideran normales los valores de azúcar en sangre que no superen los 110 mg/dl, con muestras tomadas en ayunas. Si las cifras son mayores, se profundizan los exámenes para identificar posibles trastornos relacionados con la diabetes.
  • Es importante realizar controles porque la diabetes tipo II o no-insulino dependiente es asintomática en el 80 por ciento de los pacientes.
  • La resistencia a la insulina suele acompañarse del síndrome X, ambos considerados como posibles desencadenantes de la diabetes.
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