Manchas blancas en las uñas

Estas manchas comunes y recurrentes entre los niños, que salen desde la raíz de la uña, aparecen en parte, como consecuencia de la deficiencia de ciertos nutrientes.
La aparición espontánea de manchas blancas con forma indefinida o como de nube en distintas uñas suele ser frecuente en la población infantil aunque también entre las personas adultas.

 

Estas manchas comunes y recurrentes salen desde la raíz de la uña y avanzan hacia el extremo de los dedos al tiempo que crece la uña.

El acervo popular dice entre los más pequeños que estas manchas representan las mentiras que una persona comete, así una persona con muchas manchas de este tipo puede ser considerada como mentirosa. Hay quienes tienen su explicación dietética, y afirman que las manchas blancas aparecen por falta de calcio.

¿Por qué aparecen las manchas blancas?
La realidad se aleja totalmente de la creencia popular. El término médico que define la aparición de manchas blancas en las uñas se denomina leuconiquia, y éstas surgen como consecuencia de microroturas que se producen en la base de la uña, llamada matriz, donde se producen las células de la uña. Aparecen si uno se golpea las uñas, muchas veces sin percatarse de ello. Además, las uñas se vuelven más frágiles si están con frecuencia en contacto con agua (sobre todo caliente) o con sustancias agresivas como detergentes, disolventes o ácidos.
No obstante, la aparición de pequeñas manchas blancas puede revelar una ingesta deficiente de ciertos nutrientes en la alimentación habitual, en particular aquellos que participan en la formación, el crecimiento y el desarrollo de los componentes de las uñas. El zinc, el hierro, la vitamina B6 (relacionada con el metabolismo del zinc) y la vitamina A, son algunos de los nutrientes más comprometidos. La deficiencia de alguno de estos nutrientes no influye directamente sobre la presencia de dichas manchas, aunque al estar las uñas más frágiles y debilitadas son más sensibles a traumatismos que dejen huella.

El papel de la dieta
Incluir en la dieta alimentos ricos en los nutrientes involucrados en la formación de las uñas es un primer paso para tratar de corregir una posible deficiencia, aunque no es la solución, pues el origen de algunas de las manchas no es dietético.
Son alimentos ricos en zinc, las carnes en general y el hígado en particular, el marisco, el pescado, los lácteos (más abundante en los quesos curados), los huevos, los frutos secos, las semillas de calabaza, las legumbres y los cereales integrales.
El hierro que contienen los alimentos de origen animal, como el hígado, las carnes y los pescados, se encuentra en forma hemínica (hierro hemo) y se absorbe bien en el organismo. La leche y sus derivados apenas contienen hierro. Entre las fuentes de origen vegetal, las legumbres, los frutos secos oleaginosos (pistachos, nueces, almendras...), los desecados (orejones, uvas y ciruelas pasas, higos secos...) y las verduras de hoja, contienen hierro en porcentajes elevados, incluso superiores que las carnes, pero su tasa de absorción es bastante menor, ya que se encuentra en su forma no hemínica (no hemo). La yema de huevo contiene asimismo hierro no hemo.
La vitamina B6 se encuentra ampliamente distribuida en los alimentos. En los vegetales, abunda en los cereales integrales, las nueces y en general en todos los frutos secos grasos (almendras, cacahuetes, avellanas...), en las vísceras como el hígado y los riñones, y en menor cantidad, en ciertas frutas como el plátano y la piña. La levadura de cerveza también es un buen complemento de esta vitamina.
Las fuentes dietéticas de retinol o vitamina A son los pescados grasos, los lácteos enteros y las grasas lácteas (mantequilla y nata), las margarinas, la yema de huevo y el hígado. Asimismo, la vitamina A se obtiene a partir del beta-caroteno o pro-vitamina A conforme el cuerpo lo necesita. Esta sustancia está presente en gran variedad de frutas y verduras de color amarillo-anaranjado: zanahoria, calabaza, mandarinas, melocotón, albaricoques.