La importancia de la buena nutrición para los enfermos de SIDA

Desde la introducción de terapias de combinación antirretroviral, las tasas de mortalidad por el SIDA disminuyeron dramáticamente. Esto se evidencia principalmente en los países desarrollados, especialmente Estados Unidos y Canadá. Asimismo, el tratamiento de las infecciones asociadas y la mayor efectividad en el tratamiento de la infección por HIV, redujeron la incidencia de las complicaciones y permitieron períodos mayores de supervivencia. La intervención o tratamiento nutricional también es fundamental para optimizar la calidad de vida de estos pacientes.

El aumento sostenido en la cantidad de personas afectadas por esta enfermedad y el período de supervivencia hacen que las asociaciones de diversas especialidades médicas estén cada vez más involucradas en la confección de normas y consensos para el tratamiento de los pacientes.

Recientemente, la asociación americana y la canadiense de dietistas, publicaron su posición con respecto al tratamiento nutricional de los pacientes infectados con el virus de Inmunodeficiencia. A través del documento, publicado en el Journal of the American Dietetic Association , estos organismos promueven la incorporación de esfuerzos para optimizar el estado nutricional, como componentes infaltables del cuidado total provisto a las personas infectadas con HIV.

Objetivos del tratamiento nutricional

El tratamiento nutricional promovido por las asociaciones de dietistas incluye la dietoterapia, es decir utilizar alimentos como medicamentos, la terapia con medicamentos nutricionales (nutroterápicos) y la educación relacionada con la nutrición.

Entre los objetivos que se buscan lograr con la intervención o tratamiento nutricional se encuentran la normalización del peso, que habitualmente se encuentra muy disminuido a partir de cierto grado de evolución de la enfermedad, y la normalización de la composición corporal, principalmente los porcentajes de masa grasa y magra. También, se buscan mejorar los valores de laboratorio, si es que estos están alterados y la reducción de los efectos colaterales relacionados con la nutrición y los medicamentos por ejemplo la diarrea, vómitos u otras manifestaciones gastrointestinales.

En primer lugar: la evaluación

En primer lugar, recomiendan que apenas se diagnostique la enfermedad, los pacientes consulten con un especialista en nutrición para que se les realice una evaluación nutricional. La finalidad de la misma será la de contar con una base para comparar evaluaciones futuras, y así monitorear la evolución de la enfermedad.

Entre los factores que deberían integrar la evaluación nutricional se encuentran los datos antropométricos, que son aquellos valores asociados al tamaño corporal, como peso, talla y pliegues cutáneos, entre otros. También la composición corporal que puede determinarse tanto por bioimpedancia, que es una técnica que según la resistencia que ejerza el cuerpo al pasaje de una corriente eléctrica muy baja a través de él, determina los porcentajes de grasa, tejidos no grasos y agua que lo componen. Para realizar esta determinación, al paciente se le coloca un electrodo en una de las extremidades superiores y otro en una de las inferiores, luego se hace pasar una corriente muy baja, y el aparato mide la resistencia observada.

Como la grasa no es buena conductora de la electricidad, a mayor resistencia, mayor porcentaje de masa grasa. También se puede determinar la composición corporal al relacionar los valores de pliegues cutáneos, diámetros óseos y perímetros musculares obtenidos, además de la talla y el peso, por medio de la aplicación de varias ecuaciones.

Otro de los componentes de la evaluación nutricional es el consumo de alimentos para compararse con los requerimientos y ver si la ingesta del paciente es la adecuada o no. La evaluación bioquímica comprende los niveles sanguíneos de algunos indicadores relacionados con la nutrición como las proteínas totales, albúmina, prealbúmina, estado de las reservas de hierro y perfil de lípidos o grasas en sangre. Si el paciente se encuentra en un estadio avanzado de la enfermedad, cobra mayor importancia la evolución de la historia médica, es decir como fue progresando la enfermedad y que complicaciones asociadas fueron apareciendo.

Es importante conocer también, el tipo de medicamentos que consume, ya que existen numerosas interacciones entre algunas drogas y nutrientes, además de los efectos colaterales que pueden afectar el estado nutricional. Por ejemplo la anemia producida por medicamentos y la dislipemia (o aumento de las grasas en sangre) son efectos potenciales de la medicación antiHIV. Estas complicaciones deberán tratarse a través de la dieta, con otros medicamentos o con la utilización de ambos, evaluando cada caso en particular.

La evaluación debería incluir también parámetros psicosociales y económicos para determinar las posibilidades de acceso de a los alimentos. Además es importante tener en cuenta el tipo de vivienda y la funcionalidad del paciente, es decir, si está en condiciones de cocinar y preparar los alimentos o tiene quien lo haga por él.

La importancia de efectuar una evaluación nutricional efectivamente temprana, sostiene este documento, es poder prevenir la pérdida de tejidos corporales fundamentales. Esto es, descubriendo a tiempo la disminución de las reservas de diferentes nutrientes en el organismo con respecto a los valores habituales, por ejemplo los depósitos de proteína.

Disminución de los depósitos, pérdida de peso y otras alteraciones

El estado de los depósitos de proteína del organismo afecta la posibilidad de sobrevida de los pacientes, sostiene esta publicación. Cuando los mismos disminuyen hasta un 54 por ciento de la masa celular corporal normal, aumentan enormemente las posibilidades de muerte de los pacientes infectados por el HIV, sin importar si la persona presenta infecciones asociadas o no.

Es muy común en los pacientes con SIDA, la presencia de lo que se ha denominado “Síndrome de pérdida de peso por el SIDA” o “Caquexia relacionada con el SIDA”. Este conjunto de síntomas se caracteriza principalmente por una pérdida de peso de alrededor del 10 por ciento con respecto al peso habitual, en los últimos 6 meses, acompañado por diarrea o fiebre persistente por más de 30 días sin causa conocida.

Entre los factores que más afectan el estado de nutrición está la deficiencia de macro nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas) y micro nutrientes (vitaminas y minerales), ya sea por menor aporte, o por problemas de absorción a nivel intestinal. El aporte deficitario es característico de las etapas avanzadas de esta enfermedad ya que el paciente está inapetente, muchas veces con alteraciones bucales, como llagas o infecciones que afectan su apetito y sus posibilidades de masticar y deglutir. También presentan mayor riesgo aquellos grupos de bajos recursos económicos con limitaciones en el acceso a los alimentos, especialmente, ancianos, niños y drogadictos.

Esta publicación sostiene además, que existen numerosos síndromes de alteración del metabolismo y la composición corporal en el SIDA que se observan en un número cada vez mayor de pacientes. No existe una definición clara aun al respecto sin embargo, es muy común encontrar en estos pacientes un síndrome que generalmente se denomina “Lipodistrofia” que responde a una alteración en el patrón normal de las grasas. Este síndrome se manifiesta por la pérdida subcutánea de grasa en brazos, piernas y cara o también la acumulación excesiva de grasa en el vientre, en el área cervical y en el pecho. Todavía no hay consenso sobre el verdadero significado de esta alteración ni de su riesgo para la salud.

A pesar de que estas alteraciones comienzan a verse luego de la terapia con ciertas combinaciones antirretrovirales, entre las que se encuentran un tipo de fármacos llamado “inhibidores de la proteasa”, aun no se sabe a ciencia cierta si es consecuencia de dichas drogas o de la interacción de varios factores como la enfermedad de base, la predisposición genética, la dieta, la actividad física y la medicación.

Educación nutricional

Otro de los componentes esenciales del tratamiento nutricional de los pacientes infectados, es la educación alimentaria/nutricional. Estos pacientes requieren que su médico o nutricionista los informen acerca de:

  • Cuál es la importancia de ingerir los nutrientes en forma armónica y adecuada de manera de mantener una alimentación saludable.
  • Cuáles son las cantidades recomendadas de acuerdo a su peso, edad, situación biológica y desarrollo de la enfermedad.
  • Cuáles son las pautas básicas para evitar enfermedades transmitidas a través de alimentos. Para ello, es importante que la higiene se cuide desde el proceso mismo de la compra. Evitar los proveedores que no inspiren confianza y los alimentos que han sido expuestos al manipuleo excesivo.
  • Las condiciones de almacenamiento . Fundamentalmente, impedir el acceso de roedores e insectos que puedan transmitir enfermedades. Cocinar completamente los alimentos, incluyendo frutas y verduras, sobre todo carnes y huevo. Esta última es otra de las vías para eludir la contaminación.
  • Cuáles son las pautas principales para el tratamiento del agua. Se recomienda que la misma sea hervida o proveniente de empresas embotelladoras de marca reconocida y seria.

Todos estos cuidados cobran importancia, ya que las personas infectadas con HIV tienen una mayor susceptibilidad a las enfermedades transmitidas por los alimentos y el agua.

Es sabido que tanto la deficiencia como el exceso de nutrientes, afectan adversamente la inmunidad y otros procesos del organismo. También se sabe que el estado de nutrición influye en el progreso y proceso de la enfermedad por HIV, por lo que una adecuada intervención nutricional a tiempo, cobra particular importancia en este grupo de pacientes.

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