Jaqueca

La migraña, también llamada jaqueca, se caracteriza por dolores fuertes y palpitantes que normalmente afectan a un solo lado de la cabeza. Otros síntomas de la migraña a menudo incluyen náuseas y vómitos, distorsión de la visión, vértigo e hipersensibilidad a la luz. Una migraña clásica es precedida por un aura en la cual la persona ve luces intermitentes, formas y colores distorsionados y otras ilusiones ópticas. Esto se conoce como el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, porque se parece a las experiencias descritas por Lewis Carroll, quién sufría de migraña.

La migraña clásica comienza con un aura que dura de 10 a 30 minutos antes de empezar el dolor. Durante el ataque, el aura desaparece y el dolor se hace más intenso y palpitante. El dolor ataca un solo lado de la cabeza. A veces el vomitar alivia el ataque. Una migraña puede durar desde unos 30 minutos a 5 días o más.

La mayoría de los dolores de cabeza no son serios y se curan solos. Sin embargo, frecuentes migrañas pueden reducir la calidad de vida. Aunque se desconoce el motivo, estudios recientes indican que quienes las sufren tienen más riesgo de infarto.

Se cree que el dolor proviene de:

La inflamación o irritación de los vasos sanguíneos del cuero cabelludo (éstos, primero se contraen y luego se dilatan, lo cual produce inflamación y dolor palpitante, donde quizás las prostaglandinas sustancias parecidas a hormonas intervengan).

Las hormonas son también un factor. Así el 70 por ciento de los enfermos son mujeres y se sabe que los cambios de los niveles hormonas durante la menstruación y ovulación provocan, a menudo, ataques.

Algunos factores ambientales provocan migrañas en personas propensas, entre ellos los más comunes son:

Ciertos alimentos o aditivos: quesos crudos, hígado de aves, chocolate, vino tinto, glutamato monosódico y conservadores que se encuentran en los productos ahumados y carnes en conserva.

Tras la vasoconstricción (estrechamiento de los vasos), éstos se expanden causando inflamación y dolor palpitante

También afectan otros estímulos:

Cambios en la presión atmosférica.
Cambios en la altitud
El resplandor solar
El estrés y otros factores emocionales.

Los síntomas más frecuentes son:

Dolor de cabeza fuerte y palpitante, normalmente limitado a un solo lado.
Distorsiones visuales y otros síntomas precediendo al dolor.
Náuseas, vómitos, vértigo, manos frías, temblores o sensibilidad a la luz y al sonido.

Cuando los dolores de cabeza son graves y recurrentes, no aliviándose con aspirina, requieren consultar al doctor.
Éste realiza el diagnóstico basándose en los síntomas y en la revisión de la historia clínica familiar.

Los rayos X y otros estudios pueden ayudar a descartar un tumor.

Los especialistas en dolor de cabeza han descubierto que una migraña puede desaparecer si se actúa con rapidez durante la etapa de aura.

Una estrategia común es tomar aspirina con café u otra fuente de cafeína. La aspirina inhibe la producción de prostaglandina y la cafeína combate los vasculares.

Otra manera es recostarse a oscuras con una compresa fría en la frente. En casos leves esto puede prevenir la dilatación de

los vasos del cuero cabelludo y parar o minimizar el ataque.

Si sufre ataques frecuentes consulte a su doctor para que le recete alguna medicación preventiva, por ejemplo:

Beta bloqueadores
Ergotamina.

También puede probar procedimientos alternativos tales como técnicas de autorrelajación.

En los casos de ataques frecuentes, se recomienda la prevención mediante:

Lleve un diario de los ataques para identificar la comida u otros factores ambientales o emocionales que los ocasionan.

Aprenda a superar la ira y el estrés. Esto puede reducir la tensión que contribuye al ataque.
Aprenda técnicas de relajación para reducir la severidad de los dolores.

Establezca hábitos regulares para comer, dormir y hacer ejercicio.

Si los dolores persisten, pregunte a su médico sobre los beta bloqueadores, la ergotamina u otros medicamentos preventivos.