Infertilidad


Se considera que hay infertilidad cuando no se ha podido tener un hijo vivo, después de dos años de relaciones sexuales con la finalidad de procrear (sin utilizar anticonceptivos).
Autor: Enrique Manotas, MD.


¿Cómo se define la inferlitidad?

Se considera que hay infertilidad cuando no se ha podido tener un hijo vivo, después de dos años de relaciones sexuales con la finalidad de procrear (sin utilizar anticonceptivos). Una de las consecuencias más importantes en el trastorno de la fertilidad es el psicológico, porque puede causar frustración, depresión, ansiedad y problemas de pareja. No obstante, hay profesionales habituados a enfrentarse con todo esto y a tratarlo al mismo tiempo que la propia infertilidad.


¿Qué diferencia tiene con esterilidad?

Infertilidad y esterilidad son dos términos que al final vienen a representar la dificultad que la pareja tiene para conseguir una gestación y el consiguiente niño "en casa".

Estrictamente, una paciente infértil o estéril es aquella que no puede quedar embarazada sin ayuda médica. En realidad, muy pocas pacientes son completamente infértiles o estériles, la mayoría son subfértiles, en el sentido de que tienen menos posibilidades de quedar embarazadas. En general, se habla de infertilidad o de esterilidad si no se alcanza el embarazo después de 1 año de relaciones sexuales sin protección.

Infertilidad, en nuestro medio, sería sinónimo de "paciente que consigue la gestación pero no alcanza el parto" y esterilidad "aquella paciente que no consigue la gestación de ninguna de las maneras". Además, tanto a la esterilidad como a la infertilidad se las denomina "Primarias" o "Secundarias", según el antecedente de huber tenido un embarazo con parto a término y recién nacido normal (Esterilidad o Infertilidad Secundaria) o si nunca alcanzó a tener un parto.

¿Cuáles son las causas femeninas y masculinas de la infertilidad?

En el hombre:

La ausencia de esperma (azoospermia) o la escasez o calidad insuficiente del esperma (oligospermia) pueden ser congénitas, o bien desarrollarse a lo largo de la vida del hombre a consecuencia de enfermedades (paperas, enfermedades de transmisión sexual, problemas en los testículos).

Otra causa de infertilidad es la incapacidad de eyacular, que puede tener diversos orígenes, como la diabetes, la medicación para el tratamiento de la presión sanguínea, la impotencia o haberse sometido a cirugía de próstata o de uretra. En la cantidad y la calidad del esperma puede influir el estilo de vida. El alcohol y las drogas también pueden reducir temporalmente la calidad del esperma, así como las toxinas ambientales y sustancias como los pesticidas.

En la mujer

La causa más frecuente son las alteraciones en la ovulación. Generalmente, esto se refleja en una ausencia de menstruación (amenorrea) o irregularidad de la misma. Estos problemas pueden tener un origen médico, pero también pueden estar causados por el estilo de vida. El estrés, la alimentación, la práctica de deporte acostumbra a alterar el equilibrio hormonal femenino.

También puede ocurrir que la producción de óvulos sea normal, pero que el óvulo fecundado o cigoto no pueda implantarse en el útero porque las trompas de Falopio (el conducto que va del ovario al útero) estén bloqueadas a causa de diferentes alteraciones del útero o de otros componentes del sistema reproductor.

Otra posibilidad es la falta de equilibrio entre la madre y el embrión, que impide la evolución del embarazo. Esto puede ser debido a lesiones en el aparato reproductor, infecciones, enfermedades renales, cardiovasculares, gastrointestinales, hepáticas, autoinmunes, endocrinas y metabólicas; o también por tabaquismo, alcoholismo, contaminantes ambientales, alteraciones alimentarias y del peso.

No hay que olvidar que, tanto en el hombre como en la mujer, los factores psíquicos y emocionales influyen de manera importante en la capacidad reproductora. Ocurre con frecuencia que una pareja decide adoptar un hijo por no tener descendencia, y después, con la tranquilidad que les proporciona el hijo adoptado, consiguen tener uno propio


¿Cómo se estudia cada cual?

Durante la primera visita se realiza la anamnesis, entrevista con el objetivo de reunir datos para el estudio clínico, en la que es imprescindible la colaboración de los dos miembros de la pareja y que recoge:

*Antecedentes familiares (enfermedades hereditarias, problemas reproductivos, enfermedades endocrinas como diabetes, hipotiroidismo, etc.), infecciones de transmisión sexual y otras enfermedades.
*Historia del uso o no de métodos anticonceptivos.
*Duración de la esterilidad.
*Frecuencia de las relaciones sexuales con coito.
*Existencia o no de embarazos y su curso.
*Situación psicológica con respecto al entorno y en el seno de la pareja.


Además, en el caso de la mujer:

*Historia menstrual (duración, flujo, sangrados, cambios de patrón, anomalías).
*Existencia de patología ginecológica.
*Abortos previos o cirugías.
*Cefaleas o alteraciones de la visión.
*Características dietéticas y de alimentación.
*Uso y abuso de medicamentos (que pueden alterar el nivel hormonal) y drogas (alcohol, tabaco y sustancias psicoactivas).
*Condiciones ambientales en el puesto de trabajo (ritmo, horarios, elementos tóxicos).
*Historia familiar de menarquias (primera regla) tardías o menopausias tempranas.

Y en el caso del hombre:

*Existencia de traumatismos en la zona próxima a los genitales (accidentales o quirúrgicos como hernia, tumor...).
*Inflamación de los testículos por enfermedades como paperas, difteria, tifus, malaria, etc.
*Enfermedades recientes: sarampión, hepatitis, fiebres altas...
*Exposición a altas temperaturas (en este punto es conveniente conocer el trabajo del paciente, sus hábitos y el tipo de ropa que suele usar).
*Productos ambientales: radiaciones, anestésicos, disolventes orgánicos, metales pesados (mercurio, plomo, cadmio, etc.).
*Uso y abuso de medicamentos: antihipertensivos, antibióticos, tranquilizantes, antiepilépticos, hormonas, etc.
*Uso y abuso de drogas: tabaco, alcohol y drogas psicoactivas.

A parte de la anamnesis habrá que realizar exámenes físicos. De la mujer hay que tener en cuenta de forma particular su masa corporal (para descartar desnutrición u obesidad); la distribución pilosa y el aspecto del tiroides; la tensión arterial; condiciones y características del aparato reproductor y secreciones.

¿Quién debe manejar a cada paciente?

Se considera que la fertilidad humana alcanza su punto máximo entre los 20 y 25 años de edad, y que disminuye en la mujer a partir de los 30 años y en el hombre a partir de los 40 años. Por eso, la edad se puede convertir en un factor que aconseje iniciar estudios antes de agotar dichos plazos, así como en caso de existir una sospecha fundada de causa de esterilidad en alguno de los miembros de la pareja.

El ginecólogo se encarga del examen completo de los órganos reproductores femeninos, de la regularidad de los ciclos menstruales y de otros aspectos que permiten determinar la capacidad que tiene una mujer para quedarse embarazada y tener un hijo.

El urólogo-andrólogo examina en el hombre, mediante análisis, la composición del semen y su estado hormonal para determinar la capacidad de fertilizar un óvulo femenino.

¿Cuántas clases de fertilización existen?

La inseminación artificial

El procedimiento llamado inseminación artificial consiste en colocar en el interior del útero o del canal cervical de la mujer, el semen del varón previamente preparado. Para ello es preciso realizar la monitorización de un ciclo menstrual con el fin de detectar el momento de la ovulación. El material seminal puede ser el del propio marido de la mujer, o proceder de donante en casos de ausencia de espermatozoides utilizables en su pareja.

Fertilización in vitro (FIV)

La fertilización in vitro, procedimiento que adquirió renombre internacional tras el nacimiento de Louise Brown, que recibió el nombre de bebé probeta, es parte integrante de un proceso técnico y complejo. En esencia consiste en la fertilización en un medio de cultivo, de los óvulos obtenidos de la mujer, con espermatozoides de su pareja. Recibe el nombre de in vitro por el recipiente de laboratorio donde serán fertilizados los óvulos, fuera del organismo de la mujer. Posteriormente, los preembriones obtenidos se transfieren al útero para continuar su desarrollo..


Inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI)

Recibe el nombre de inyección intracitoplasmática de espermatozoides o ICSI, por sus siglas en inglés, la técnica que consiste en la microinyección de un espermatozoide en el interior (citoplasma) del óvulo de la mujer, con el fin de conseguir su fertilización.

Transferencia intratubárica de gametos (TIG)

Una vez desencadenada la ovulación y obtenidos los ovocitos, se colocan dos o tres de ellos en el interior de una de las trompas de Falopio, empleando la vía laparoscópica. En el mismo lugar se deposita una cierta cantidad de espermatozoides (unos 50.000), con el fin de que se produzca en este lugar la fertilización, que sería más semejante a la natural.

Tranferencia intratubárica de embriones (TIE)

En esta técnica, una vez obtenidos los gametos de ambos padres (espermatozoides y ovocitos) y conseguida la fecundación de los embriones, éstos se transfieren a la trompa de Falopio, normalmente por vía intrauterina (a través del útero)

Donación de gametos y embriones

Consiste en la entrega anónima de gametos (óvulos o espermatozoides) por parte de una mujer o un hombre sanos, los cuales serán empleados por un centro de reproducción asistida para parejas que no dispongan de sus propios gametos

¿Qué peligros tiene?

En el ámbito mundial, se puede atribuir el 38% de la infertilidad a una enfermedad de transmisión sexual (ETS) anterior. Cuando se dejan sin tratamiento muchas ETS pueden presentarle al hombre y a la mujer un riesgo para la infertilidad. En la mujer, gonorrea y clamidia sin tratamiento pueden invadir el área pélvica, infectando el útero, las trompas de falopio y los ovarios, y produciendo la enfermedad pélvica inflamatoria (EPI, o PID en inglés). En el hombre, clamidia puede afectar los testículos, así produciendo problemas con la fertilidad.
La enfermedad pélvica inflamatoria (PID) es una infección de los órganos internos de reproducción en la mujer. Por lo usual, afecta el útero, una o ambas trompas de falopio, los ovarios, y los tejidos cercanos de la pelvis. Esos tejidos se hacen inflamados, irritados e hinchados. PID es causada por las ETS no curadas, la tuberculosis, y otros tipos de bacteria y microorganismos.
PID puede producir la infertilidad al formar tejido cicatrizal alrededor de los órganos pélvicos. Ese tejido cicatrizal puede causar la obstrucción y la distorsión de las trompas de falopio, con el resultado de que el óvulo no puede pasar por el tubo y entrar en el útero. Después de un episodio de PID, la mujer tiene una probabilidad de infertilidad de 15% (estimación). Después de dos episodios, el riesgo sube a 35%. Después de tres episodios, el riesgo de infertilidad es casi 75%.