Hepatitis

La hepatitis es una afección del hígado. Cada causa de hepatitis tiene sus particularidades. Ronda entre nosotros y su amenaza obliga a organizar las relaciones interpersonales.
Autor: Alvaro Mariño Forero , MD

La hepatitis C se debe a un virus llamado VHC, descubierto en 1989, que se transmite por la sangre. Actualmente no se dispone todavía de una vacuna contra este virus y se aconseja que se hagan la prueba para la detección de la hepatitis C todas las personas que hayan podido estar expuestas al VHC (especialmente aquellas personas que recibieron transfusiones de sangre antes de 1990). La prueba consiste en una extracción de sangre y una detección de anticuerpos.

Cuando alguien se infecta con el virus de la hepatitis C, su cuerpo comienza a producir anticuerpos para destruirlo. Sin embargo, la mayoría de las veces, los anticuerpos no logran identificar adecuadamente al virus y la infección permanece a largo plazo. De hecho, gran parte de las personas infectadas con este virus no saben que lo están debido a que no experimentan síntomas o a que pasan cerca de 13 años de media hasta que los síntomas se manifiestan.

En Colombia es muy frecuente encontrar la hepatitis B en la Sierra Nevada de Santa Marta, la Serranía del Perijá, el Magdalena medio y bajo, el Urabá antioqueño y en la amazonía. Se debe al hacinamiento de la población y las pésimas condiciones de salubridad de la zona. En las áreas urbanas definitivamente el medio de transmisión es por contacto heterosexual y homosexual; igualmente quienes deben acudir a diálisis renal y transplante de órganos, así mismo quienes deben recibir continuamente transfusiones sanguíneas están expuestos a contagiarse con el virus de la hepatitis B.

¿Qué síntomas presenta?

La Hepatitis C aguda puede causar síntomas leves que pasan inadvertidos o síntomas similares a los de la gripe. Sin embargo entre el 70-80% de los pacientes con hepatitis C aguda desarrollan una enfermedad viral persistente. Solo 2 o 3 personas de cada 10 infectados experimentará estos síntomas.

La hepatitis C crónica no causa necesariamente síntomas. De ocurrir los síntomas la severidad y el tipo de síntomas varía entre las personas y son usualmente leves e inespecíficos.

Generalmente presentan fatiga. En aproximadamente el 15% de los pacientes con hepatitis C aguda, el sistema inmune lucha contra el virus y la enfermedad desaparece espontáneamente.

¿Cómo se transmite?

La hepatitis C se transmite fundamentalmente por vía parenteral, es decir, por la Inoculación de sangre infectada o de derivados sanguíneos a través de transfusiones, jeringas contaminadas e instrumental quirúrgico. Por consiguiente, la hepatitis C ha constituido un importante factor de riesgo para los individuos receptores de transfusiones sanguíneas. Además, la hepatitis C tiene una alta prevalencia en hemofílicos tratados con factores de coagulación fabricados a partir de plasma de miles de donantes, y entre los toxicómanos por vía intravenosa que comparten agujas. También aparece esta infección en personas sin estos factores de riesgo, y en tales casos la enfermedad se denomina hepatitis C esporádica o adquirida en la comunidad. Es lógico suponer que, al igual que la hepatitis B, la hepatitis C adquirida en la comunidad se transmite por mecanismos parenterales inaparentes, como:
- Tatuajes.
- Afeitado con cuchillas compartidas.
- Lavado de dientes con cepillos compartidos.
- Relaciones interpersonales íntimas y sexuales en las que se producen microtraumatismos de las superficies mucosas o cutáneas del cuerpo.

Sin embargo, la hepatitis C no es muy contagiosa en el medio familiar, por ejemplo entre cónyuges o de madre a hijo. Aunque es posible la transmisión vertical, el paso de la infección de madre a hijo parece ocurrir con mucha menor frecuencia que en la hepatitis B. Al contrario que la hepatitis A, la hepatitis C no parece transmitirse a través de alimentos o agua contaminada.

Al igual que la hepatitis C aguda, la hepatitis C crónica a menudo es asintomática y no produce molestias evidentes para el paciente, excepto cansancio en algunos caso. Por lo tanto, la enfermedad pasa a menudo inadvertida a no ser que se realicen determinaciones de las enzimas hepáticas; el único indicio de la presencia de la infecciones con frecuencia una elevación de las transaminasas

¿Cuántas clases de hepatitis hay? Cual es la más peligrosa?

Hepatitis por virus A: Es una enfermedad benigna que nunca pasa a ser crónica y que se cura en todos los casos. A pesar de esto uno de cada 1.000 casos puede sufrir una hepatitis muy fuerte que puede llevarle a la muerte.

Hepatitis por virus B: El 98% de los casos se curan, El tratamiento suele ser con interferón, se consigue la curación en el 40% de los casos, para mejorar estos resultados se estudian las combinaciones de varios fármacos que junto al interferón consigan buenos resultados.

Hepatitis por virus C: Este virus produce una inflamación del hígado que solo se cura el 15% de los casos, el resto pasa a una hepatitis crónica la cual puede recibir tratamiento para controlarla sino desarrollan una cirrosis hepática en 20 años y algunos necesitan transplante. El interferón consigue la curación de un 25% de los casos, pero el camino definitivo es la terapia genética, el problema está en que también afecta a las células no contaminadas.

Hepatitis por virus E: Es una enfermedad benigna que en los únicos casos que es fulminante es especialmente en las mujeres en estado de embarazo. Antes de fin de año 2000 se comercializará una vacuna para este virus. El proceso de curación es de 2 o 3 meses.

Hepatitis por virus G: El virus G tiende a permanecer, aunque el hígado esté sano puede continuar en el organismo de 1 a 9 años o tal vez más después de la hepatitis aguda. Gracias a la facilidad de su estructura es posible controlarla, aunque no existe vacuna para este tipo de virus.

¿Cómo se debe cuidar?

Hepatitis C: El tratamiento

Es apremiante ponerse en manos de un especialista cuando se conoce que se padece la hepatitis C: se propone el tratamiento a las personas con hepatitis aguda y hepatitis crónica activa antes de la aparición de la cirrosis.

El tratamiento principal consiste en la administración de interferón alfa, una sustancia segregada de manera normal en la sangre para deshacerse de los virus en general. Normalmente, se prescribe la inyección de fuertes dosis de interferón alfa durante tres meses. En caso de hepatitis crónica, si el tratamiento es eficaz, se prolonga durante un año. Este tratamiento presenta algunas ventajas y muchos inconvenientes.

Las ventajas: Inhibición de la replicación viral en algunos pacientes, una respuesta al tratamiento duradera, aunque sólo en algunos pacientes; y una eficacia demostrada al asociarlo con un tratamiento antiviral. Cerca del 60% de los pacientes responden bastante bien al tratamiento en un corto plazo, pero sólo del 20 al 30% de los mismos mantiene una buena respuesta a largo plazo.

Los inconvenientes: Administración por inyección, tasa de respuesta al tratamiento mediocre (en la mayoría de los pacientes infectados con el tipo 1 la recaída es importante), efectos secundarios numerosos (ver siguiente apartado) y un costo elevado.

¿Cómo se evita el contagio?

- Seleccionando la sangre y productos sanguíneos a transfundir.
- Corroborando que los equipos dentales y médicos estén adecuadamente esterilizados.
- Practicando sexo seguro.
- Evitar el contacto con sangre contaminada (uso de guantes para los trabajadores de la salud)
- Protegiendo adecuadamente las heridas.
- Evitar el uso compartido de jeringas y agujas.

Se debe tener alguna dieta con la hepatitis? Que cuidados caseros se recomiendan en la etapa aguda? en la recuperación? Se debe limitar el ejercicio? por cuanto tiempo? Por qué?

No existe un tratamiento para la infección, por lo que se recomienda reposo y una dieta apropiada con abundantes proteínas y pocas grasas, hasta que los niveles de transaminasas en la sangre desciendan. Se debe tomar abundantes líquidos y evitar ciertos medicamentos que producen toxicidad hepática (analgésicos, tranquilizantes, etc.).

Una dieta balanceada es importante para mantener un cuerpo saludable. Trate de comer frecuentemente, pequeñas comidas o bocadillos en lugar de comidas formales o en grandes cantidades. Planifique comer a las horas en que la náusea es menos problemática.

Tenga cuidado de no tomar vitaminas o suplementos nutricionales sin la autorización de su doctor. Algunas vitaminas como la Vitamina A causan daño al hígado cuando se toman en grandes cantidades. Algunos médicos aconsejan restringir el consumo de alcohol, los pacientes con hepatitis deben recordar que el alcohol es una toxina que puede causarle aún más problemas a su hígado ya dañado.

¿Qué lesión deja en el hígado?

El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo y está involucrado en casi todos los procesos metabólicos del hombre. Es el encargado de luchar contra la infección, frena el sangrado innecesario desintoxica al cuerpo de drogas y toxinas y reserva sustancias energéticas.

Debido a que posee funciones importantes las infecciones que dañan el hígado dan como resultado complicaciones a largo plazo y requieren tratamiento de por vida.

El virus de la Hepatitis C (HCV) causa inflamación del hígado "hepatitis". La enfermedad puede progresar de diversas maneras, algunas curan rápidamente, para otros pueden pasar 20 años sin experimentar síntomas hasta que el hígado sufre daños severos.

Como las células del hígado están dañadas por el HCV se desarrolla una capa fibrosa de tejido que reemplaza al sano, debido a esto las células disminuyen su función. Este proceso se conoce como "fibrosis" . Aproximadamente el 80% de las personas infectadas desarrollan hepatitis crónica.

Mientras la fibrosis continua el hígado se vuelve cirrótico (muy cicatrizado). Este proceso puede tomar muchos años y ocurre en el 20% de los pacientes con hepatitis C crónica. La infección con el virus de la hepatitis C puede afectar otras partes del cuerpo además del hígado.

Entre el 1-2% de las personas con HCV puede presentar síntomas en otros lugares además del hígado. Por ejemplo puede afectar las articulaciones, los músculos y la piel.

¿Puede llevar a cirrosis? En que casos? Que es la cirrosis?

A pesar de su carácter asintomático, la hepatitis C tiene una amenazadora tendencia a progresar a la cronicidad y a la cirrosis. Se estima que alrededor del 50% de los casos de hepatitis C aguda se hacen crónicos, y que una proporción variable (hasta un 50%) de estas hepatitis C crónicas desembocan en una cirrosis.

Cuando se desarrolla cirrosis, aparecen síntomas de insuficiencia hepática. Por tanto, es frecuente que los síntomas asociados con hepatitis C sólo aparezcan cuando la enfermedad ha evolucionado hasta cirrosis. En sí misma, la cirrosis va acompañada de una notable mortalidad, debida en parte a la insuficiencia hepática y en parte al desarrollo de cáncer hepático. No obstante, la cirrosis puede permanece asintomática durante varios años, y es posible que sólo revele su existencia el aumento de tamaño de hígado y/o bazo. La infección crónica por VHC no siempre conduce al desarrollo de hepatitis crónica. Existen individuos con infección crónica aparente por el VHC en los que no se demuestran hallazgos de enfermedad hepática; estos son los denominados portadores del virus.

La cirrosis es una enfermedad crónica del hígado, consistente en la muerte progresiva del tejido hepático normal y su sustitución por tejido fibroso, lo que lleva a una incapacidad del hígado para ejercer sus funciones de desintoxicantes del organismo (insuficiencia hepática). También produce fenómenos de sangrado (coagulopatía), aumento de presión en la vena porta, que causa acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y dilatación peligrosa de las venas del esófago (varices esofágicas). En algunos casos puede causar alteraciones del cerebro, con somnolencia y desorientación debidos a la circulación de amoníaco en sangre (encefalopatía hepática).

Qué pasa con la prevención de las otras? Qué tan segura es la vacuna? Produce protección en el 100% de los vacunados?

Se puede prevenir la hepatitis A con la inyecciones de una Gamma globulina específica, ésta es efectiva en el 75% de los casos cuando se administra antes del contagio con este virus (en el caso de factores de riesgo). La protección dura cinco meses. A veces se administra después de una exposición al virus (antes de las dos semanas posteriores al contagio) y puede prevenir o reducir los síntomas de la enfermedad. La gamma globulina específica de la hepatitis B se administra en el caso de contagio (o posible contagio) y es efectiva en la prevención de la enfermedad.


¿Quién se debe vacunar?

Usted, yo, cualquiera de nosotros podemos estar en situación de riesgo si estamos sometidos a algunas de estas situaciones:

1. Si tiene un trabajo en el cual se expone a sangre humana.
2. Si en su casa vive alguien que padece HB de por vida.
3. Si se inyecta drogas.
4. Si tiene sexo con más de una persona.
5. Es hijo de padres que nacieron en el Sudeste de Asia, África, áreas circundantes del Amazonas en Sur América, Islas del Pacifico o el Medio Oriente.
6. Trabaja en una institución de incapacitados mentales.
7. Viaja con cierta frecuencia a áreas de alta prevalencia de HB.