El tabaco, una adicción

Lic. Oscar Gill

De acuerdo a un informe presentado por el Director General de Sanidad de los Estados Unidos en 1988, se llegó a la conclusión de que los procesos farmacológicos y biológicos de la nicotina en el organismo son similares a los de la heroína, cocaína y el alcohol.

El hábito de fumar, más allá de ser una adicción en sí misma constituye un importante factor de riesgo para distintas enfermedades como las enfermedades cardiovasculares, enfermedades vasculares (se ha demostrado que la nicotina favorece el depósito de colesterol en las arterias, dificultando la circulación hacia el cerebro y demás órganos vitales), cáncer, enfisema, desgaste prematuro a nivel del Sistema Nervioso Central (en estudio). Incluso a nivel del embarazo esta comprobado que los componentes químicos del tabaco inhiben el crecimiento fetal. La estatura, la talla y la circunferencia encefálica de los niños de madres fumadoras consuetudinarias son inferiores a lo normal.

Es frecuente escuchar la necesidad o la firme decisión de querer abandonar tan preocupante hábito. Pero... ¿Por qué algunos lo logran solos y otros no? ¿Cuáles son las razones que llevan a las personas a tomar esta decisión?

En principio no debemos olvidar que el tabaquismo es una adicción y por ende existen diferentes grados de dependencia, lo cual constituye una variable importante a la hora de querer abandonar el hábito. Incluso no todos sufren los mismos cambios a nivel de receptores en el Sistema Nervioso Central.

Muy común es la frase... "sólo fumo cuando estoy ansioso". Aquí lo importante es tener en cuenta lo siguiente: en un primer momento el cigarrillo actúa como un ansiolítico, pero después aumenta los niveles de ansiedad a niveles mayores que el previo al consumo.

No hay que olvidar también que en esta gran proeza de dejar el cigarrillo, existen factores ambientales que pueden influir en el éxito o fracaso tales como: si en su trabajo todos fuman, si en su hogar su decisión no es acompañada y se fuma entre otros. Si bien estos elementos existen es importante aclarar que no son determinantes.

Algunas razones

Las razones más comunes presentadas por quienes participan en los programas de desintoxicación tabaquíca son en general:
Percepción del deterioro producido por el consumo de tabaco en su organismo.
Temor ante algún diagnóstico malo.
Están impulsados por la familia.
Deseo de recuperar el dominio propio.
El dinero perdido.
Búsqueda de una mejor calidad de vida.

Ante esta decisión una estrategia importante es realizar una lista con las razones personales que lo llevan a dejar el cigarrillo. Es imprescindible sumar razones positivas y no solamente el miedo a enfermar. Piensa en lo positivo que es para ti y para los que te rodean el que abandones el cigarrillo. Un informe de la Academia de Ciencias Americana presentaba los siguientes datos "el humo de cigarrillos de otras personas aumenta el riesgo de cáncer pulmonar entre los no fumadores", dicho informe también expresaba lo siguiente: "el 20% de las muertes de cáncer pulmonar en los no fumadores podría ser atribuida al humo, los vapores residuales y las partículas que dejan en el aire el cigarrillo, el cigarro y otras formas de consumo del tabaco".

Algunas pautas

A continuación te detallaremos algunas pautas a tener en cuenta que ayudaran en este proceso de desintoxicación tabaquíca.

La desintoxicación del organismo es más fácil si se acompaña básicamente de dos cosas importantes: comidas sanas y actividad física.

La actividad física ocupa un lugar fundamental ya que su práctica acelera los procesos de desintoxicación, además de generar una sensación de bienestar general, lo cual se da por la liberación de endorfinas que se producen con el ejercicio. Todo esto contribuye a contrarrestar las sensaciones desagradables producidas por el síndrome de abstinencia.

El síndrome es producido por la falta de nicotina en el organismo. Los síntomas más comunes que se observan son los siguientes:
En el estado de ánimo: inquietud, irritabilidad, impaciencia, ansiedad; 
En la capacidad intelectual: dificultades en la concentración; 
En el aspecto físico: aumento de apetito, insomnio, perturbaciones del sueño, trastornos intestinales, cefaleas, somnolencia.

Un consejo: Una caminata vigorizante en la tarde por algún lugar agradable, te ayudará a dormir mejor, a sentirte en forma y además te quitará de la cabeza el estrés del día.

Considerando que has hecho un corte definitivo con el cigarrillo y estás intentando estas pautas que te ayudarán en este proceso, aquí van dos datos alentadores: luego de 8 horas sin fumar el oxígeno en la sangre ha recobrado su nivel normal y luego de 24 horas sin fumar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco comienza a descender.

Puedes sentir deseos intensos e inmediatos de fumar. Esto está contemplado y se llama craving .

Craving es el término ingles que describe esta sensación intensa cuya duración no es mayor a dos minutos. Los siguientes consejos son útiles para enfrentar esos momentos: cambiar de actividad por un momento, beber un vaso de agua, respirar profundamente, retener el aire y luego exhalar el aire lentamente. Tener siempre a mano una lista de las razones por las que has decidido dejar de fumar y reafirmarlas.

Los alimentos

La alimentación, como ya dijimos, es un factor importante. Sabías que a muchas personas se les hace difícil dejar el cigarrillo por su alimentación? Evita alimentos y condimentos tales como pimienta, mostaza, vinagre, ají, carne, alimentos sazonados o muy dulces. El café y el alcohol aumentan considerablemente la ansiedad así que no los consumas.

Los alimentos irritantes y el comer apurado predisponen un estado nervioso y a desear prender un cigarrillo.

Respecto de los líquidos, es necesario ingerir una buena cantidad de agua o jugos naturales en forma diaria ya que esto ayuda a limpiar la nicotina de tu cuerpo.

En este proceso es normal sustituir el fumar por la comida, por ello es importante la buena elección de los alimentos dejando de lado los alimentos "chatarra". Realiza tus 4 comidas diarias pero evita comer entre ellas si sientes necesidad puedes tomar una fruta, un caramelo de menta o bien mastica un chicle sin azúcar.

Luego de la cena, un momento propicio para el cigarrillo, por ello, ten cuidado: no te sientes en ese cómodo sillón en el que mirabas la televisión y fumabas, cambia de rutina si es posible toma un poco de aire fresco o intenta una pequeña caminata.