Prueban que dormir poco trae problemas de aprendizaje

Prueban que dormir poco trae problemas de aprendizaje
Lo demuestra un estudio con chicos de entre 10 y 16 años

¿Alguno de sus hijos es hiperactivo? ¿Tiene notas bajas en, por ejemplo, matemática o lengua? Preste atención a cómo y cuánto duerme, ya que su pobre desempeño escolar puede estar motivado en que descansa menos de ocho horas diarias y/o tiene problemas respiratorios durante el sueño.

Así lo señalan los resultados preliminares de un estudio sobre somnolencia y rendimiento escolar en chicos y adolescentes que un equipo de investigadores del Hospital Universitario Austral, la Academia Nacional de Medicina y centros de salud regionales están haciendo en escuelas públicas y privadas de todo el país.

En esta primera etapa, el grupo de trabajo que dirige el doctor Daniel Pérez-Chada evaluó mediante un cuestionario los hábitos de sueño en 469 escolares de entre 10 y 16 años de una escuela pública de la ciudad de Paraná (Entre Ríos) para conocer si padecían o no somnolencia diurna, según una escala específica pediátrica (PDSS, por sus siglas en inglés), y compararon los resultados con las calificaciones obtenidas en lengua y matemática.

“El 57% de los chicos con somnolencia diurna severa (PDSS mayor a 21,5) tenía en general notas por debajo de 6 puntos; en matemática, el 62%, y en lengua, el 49%”, señaló ayer a LA NACION el doctor Pérez-Chada, jefe de neumonología del Hospital Universitario Austral, luego de la presentación de estos primeros resultados durante la segunda jornada del 32° Congreso de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) y el IV Congreso de la Asociación Latinoamericana del Tórax (ALAT), que se realizan hasta mañana en esta ciudad.

"Si bien evaluar el proceso de aprendizaje y de rendimiento escolar es muy complejo, decidimos tomar matemática y lengua como una forma de obtener un promedio como indicador global del rendimiento en la escuela. La matemática porque refleja la capacidad de abstracción que tienen los chicos, y lengua porque permite conocer el grado de complejidad que ellos tienen para aprender otras materias", explicó Pérez-Chada, que trabaja en el proyecto nacional con los doctores Alejandro Videla y Miguel Bergna, del Hospital Universitario Austral, y la doctora Marina Khoury, de la Academia Nacional de Medicina. En el trabajo presentado ayer, participó en el equipo el doctor Luis Larrateguy, del Hospital San Martín de la ciudad de Paraná.

La escala de somnolencia, según el investigador principal del estudio, "se asocia con la cantidad de horas de sueño en los días de semana y con la presencia de ronquidos, que es una de las evidencias más claras de las alteraciones del sueño reparador".

Los trabajos científicos publicados hasta la fecha señalan que en los adolescentes roncadores la somnolencia diurna suele ser mayor que en los que no roncan. Entre los chicos de la escuela de Paraná, el 25,7% era roncador y el 20% lo hacía de manera frecuente (más de tres veces por semana), según respondieron los padres al cuestionario de 23 preguntas que, además, indagó la frecuencia de apneas, síntomas faríngeos frecuentes y extracción de amígdalas (amigdalectomía).

Entre las preguntas que los investigadores tomaron en cuenta para evaluar los trastornos del sueño, los chicos se encontraron con interrogantes como: ¿con qué frecuencia sentís tanto sueño que te cuesta prestar atención en la clase?; ¿estás atento o alerta en clase?; ¿con qué frecuencia te quedás dormido o te da sueño mientras hacés la tarea?; ¿te cuesta levantarte de la cama a la mañana?; ¿con qué frecuencia te sentís cansado y de mal humor durante el día?; ¿te volvés a quedar dormido después de que te despertaron a la mañana?, o ¿con qué frecuencia sentís que necesitás dormir más tiempo?

Además de descubrir que mientras un 79,4% de los chicos dormía más de ocho horas los fines de semana y un 58% menos de ocho horas de lunes a viernes "porque salen a la noche o se quedan viendo televisión", los investigadores hallaron una elevada prevalencia de síntomas de la vía aérea superior, además de los ronquidos.

El 30,9% de los padres describió síntomas frecuentes de problemas faríngeos, el 14,2%, amigdalectomías previas y el 14,8% de los chicos tuvo apneas nocturnas, es decir, microinterrupciones de la respiración por obstrucción de las vías respiratorias. "Los chicos con síndrome de apnea del sueño suelen ser hiperactivos de día, a diferencia de los adultos, que sufren mucha somnolencia -señaló Pérez-Chada-. También roncan, tienen un sueño intranquilo y se orinan en la cama." Esos microdespertares nocturnos afectan la conducta, la personalidad y el aprendizaje del chico.

Pero estos resultados comienzan a confirmar lo que ya probaron estudios anteriores: que "la población infantil y adolescente necesita dormir más de ocho horas para tener un alto nivel de alerta diurno y, por lo tanto, un mejor rendimiento en la escuela", concluyó el responsable del estudio.


Luis Larrateguy ( ldlarrateguy@ciudad.com.ar )