Coito doloroso en mujeres de edad avanzada

Los problemas sexuales en la mujer de edad avanzada son consecuencias, según los patólogos, de dos series de influencias diferentes: unas constitucionales (genéticas) y otras ambientales. Esto quiere decir que la integridad del organismo en la mujer adulta está -igualmente- en dependencia de lo que heredó de sus padres y abuelos, como del medio ambiente que las rodea, y que comprende: clima, medio familiar, nivel de cultura en la sociedad que le tocó vivir, alimentos consumidos y la educación recibida en la infancia y adolescencia.

En 1.989, en una exposición sobre las investigaciones realizadas en los aspectos del coito doloroso en la mujer de edad avanzada, el médico colombiano Ricardo González sacó a relucir el caso de Julieta Leal*, una mujer de 52 años de edad que debía interrumpir frecuentemente el coito en el momento del acto sexual por el dolor vaginal, quedando insatisfecha al igual que su pareja. En palabras de González, esto constituye un fenómeno de la naturaleza.

Para el médico, los primeros años para Julieta fueron realmente difíciles, en la medida en que la relación con su marido empezó a debilitarse, pues las culpas mutuas -soportar el dolor y/o la abstinencia- afectaron el vínculo matrimonial.

Los genes juegan malas pasadas

Cuando la mujer nace, ya vienen programados en sus genes los cambios biológicos y psicológicos que sufre el cuerpo cuando se llega a la madurez. Algunas de las variaciones son los calores en el pecho y órganos sexuales, que a la postre se irradian a todo el cuerpo; provocando malestar en el momento de realizar el acto sexual, sensación de falta de aire, irritabilidad, fatiga, dolores de cabeza, ansiedad y palpitaciones.

Según la Doctora Maria Cristina Medina, gineco-obstetra del Instituto del Seguro Social ISS en Bogotá, en el 15 por ciento de las mujeres estos síntomas son tan intensos, que requieren tratamiento médico con hormonas para evitar el coito doloroso. Durante este período, la mujer puede sentirse triste ya que se teme perder su atractivo, su feminidad e incluso su deseo sexual.

Recordar el pasado…¿es vivir?

Para la mayor parte de las mujeres, el coito doloroso no es un aspecto que se presenta únicamente en la vejez. El inicio de la vida sexual, el embarazo y el posparto son momentos en los que el género femenino tiene que enfrentar variaciones significativas en las sensaciones.

Además de los síntomas médicos de estas alteraciones hormonales, generalmente las variaciones en las sensaciones coitales afectan las relaciones de pareja, sobre todo si no existe diálogo entre los cónyuges. Debido a que situaciones como la de Julieta son en algunos casos inevitables, debido a sus características genéticas -sostiene González- las parejas deben estar preparadas para enfrentar esta situación, hablar de sus sentimientos y expectativas e, incluso, tomar juntos las decisiones sobre el(los) tratamiento(s) para la mujer.

Recordar como se superaron las dificultades sexuales del embarazo y del posparto puede ser útil para saber que los problemas -detectados a tiempo y en medio del diálogo- tienen solución.

El problema

Cuando la mujer está cercana a los 25 años de vida, se inicia una continua pérdida de células nerviosas que aceleran el ciclo sexual y que no pueden ser reemplazadas en la madurez.

Posiblemente, sostiene Medina, éste es uno de los factores decisivos que influye en algunas mujeres maduras para que se sientan insatisfechas en el momento de consumar el acto sexual. Los órganos sexuales, naturalmente, son también víctimas de este avance inevitable hacia la madurez. A causa de ello, en la mujer se presenta a la edad de 45-50 años la irregularidad de los ciclos sexuales, ya que la ovulación no se produce en muchos casos; a esto se le llama menopausia, que significa la supresión de los ciclos sexuales y con ello el fin de la menstruación.

Acorde con las estadísticas, aproximadamente la mitad de las mujeres de edad avanzada sufren de coitos dolorosos a la edad de 50 años. En un 15 por ciento esta situación de presenta entre los 55 y los 60 años. Claro que no todas las estadísticas son negativas. En el 20 por ciento de ellas, la madurez trae consigo un aumento en el deseo sexual.

La solución

El progreso obtenido por la ciencia en el siglo pasado aumentó considerablemente la cantidad y calidad de tratamientos psicoterapéuticos que permiten que la mujer de avanzada edad encuentre rápidamente soluciones para evitar coitos dolorosos.

Es recomendable, sostiene Medina, que se consulte con un experto, pues cada mujer es única y, por ello, requiere de una evaluación y tratamiento especial. Si el diálogo conyugal se ha visto afectado, puede también llevarse a cabo terapias de pareja con un psicólogo experto.

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