Claridades sobre los riesgos de contraer SIDA

La transmisión del VIH se produce, principalmente, por tener contacto sexual con una persona infectada, por compartir agujas o jeringas y a través de transfusiones de sangre contaminada, sin embargo; existen otro tipo de riesgos que se deben tener presentes para evitar sorpresas desagradables.
Las verdades de algunos riesgos

Los besos con la boca cerrada o “besos sociales” no constituyen un riesgo en la transmisión del VIH. Sin embargo, los besos con la boca abierta o “Besos Francés” constituyen un riesgo si se llega a tener contacto con sangre por lo que se recomienda no tener este tipo de contactos con personas que estén infectadas.

No obstante se debe tener en cuenta que el riesgo de ser infectado por medio de un beso es bastante bajo, y hasta el momento sólo se ha estudiado un caso de VIH que se produjo por un beso con la boca abierta.

En 1997, e conocieron los resultados de un estudio realizado por el departamento estatal de salud el cual sugería que por un incidente de una mordida humana había sido trasmitido el virus de SIDA a otro humano.

En la actualidad, existen otros reportes que aseguran que el virus ha sido transmitido al paciente por mordidas. En cada uno de estos casos se informó de un trauma severo con desgarre y lesiones extensas de tejido así como la presencia de sangre.

Sin embargo; la mordida no constituye un mecanismo común para e la transmisión del SIDA, de hecho existen varios estudios de mordidas que no causaron las infecciones de VIH.

En algunos pacientes que sufren de SIDA se ha encontrado presencia del virus en las lagrimas y la saliva. Es importante entender que el hecho de haber encontrado este tipo de residuos del virus en un fluido corporal, no necesariamente es un indicador de que el virus pueda ser trasmitido por este fluido.

Nunca ha sido detectado algún tipo de presencia del virus en el sudor de los enfermos. Nunca se ha podido probar que la saliva, las lagrimas o el sudor puedan causar una transmisión del virus de un enfermo a una persona sana.

A partir del momento en el que se inició la epidemia del VIH, la mayor preocupación de los especialistas la constituían los insectos que pican y se alimentan de sangre. No obstante, los estudios que se han realizado no han hallado ninguna evidencia de algún caso de transmisión del VIH por medio de insectos- incluso en las áreas donde se han presentado gran cantidad de casos de SIDA y existen grandes poblaciones de insectos tales como mosquitos.

La ausencia de pruebas claras, constituye la mejor prueba para asegurar que el SIDA no se trasmite por los mosquitos y sus picaduras. Además, los estudios de observación a este tipo de insectos aseguran que cuando un insecto pica a una persona o animal no inyecta su propia sangre, ni la sangre de un animal o persona que haya picado con anterioridad.

Lo que el insecto inyecta puede ser considerado como saliva y le sirve como un lubricante y anticoagulante de forma que la alimentación del insecto sea más eficiente. Enfermedades como la fiebre amarilla y la malaria se trasmiten por un insecto específico que lleva el mal en su saliva.

No obstante, el virus del SIDA vive sólo durante un periodo muy corto dentro de un insecto, y a diferencia de los organismos trasmitidos a través de los insectos el VIH no se reproduce (y no sobrevive) dentro de un insecto.

Por ello, incluso si el virus hace su entrada en un mosquito o en otro insecto que pica o chupa sangre, el insecto no contrae la infección y no puede transmitir el VIH al siguiente humano que pica o del que se alimenta. Además, el VIH no se halla en los excrementos de los insectos.

De igual forma, tampoco existe evidencia alguna para temer que un insecto que pica o chupa sangre, tal como un mosquito, pueda transmitir el VIH de una persona a otra a través de la sangre infectada con VIH que queda en su aparato bucal.

Existen dos circunstancias para explicar a qué se debe esto -primero, las personas infectadas no tienen niveles constantes y elevados de VIH en su torrente sanguíneo, y segundo, el aparato bucal de los insectos no conserva grandes cantidades de sangre en su superficie.

Además, los científicos que estudian insectos han determinado que los insectos que pican normalmente no van de una persona a otra inmediatamente después de ingerir sangre. Más bien vuelan a un lugar de descanso a digerir la sangre ingerida.