Caries y embarazo: la importancia del control y la prevención

Las caries son la enfermedad que afecta con más frecuencia a la cavidad bucal, por lo que constituye uno de los problemas más estudiados por los especialistas en odontología. Durante el embarazo son una dolencia común.

Su incidencia causa desde incomodidad en los estadios iniciales, hasta mutilaciones con serias consecuencias psicológicas y estéticas, en función de las pérdidas dentales, en los casos más avanzados. ¿Qué hacer ante esta situación? La prevención todavía es la palabra clave.

Una vez instalada la caries, el recurso es tratarla. Entonces, resulta fundamental hallar un buen dentista, quien establecerá una recuperación del diente afectado, además de proveer las orientaciones necesarias sobre otro problema que puede ocurrir durante el embarazo, que es el sangrado gingival.

Hasta hace poco tiempo, el cirujano dentista limitaba su acción a la restauración de los dientes dañados; sin embargo, se ha comprobado que esto no es suficiente. Los métodos convencionales de lucha contra la caries mediante procedimientos curativos son clínicamente irrealistas. Pueden ocurrir las llamadas recidivas, o sea, la repetición de caries, debido a los microorganismos orales/individuales y su actividad cariogénica. Todo esto refuerza la importancia de la prevención de la caries.

Papel

Varios estudios revelan que las madres son fuentes de bacterias cariogénicas para los niños, pudiendo ser consideradas responsables por la contaminación e infección de los hijos. Todo eso sumado a hábitos perjudiciales, a un medio bucal favorable, a las lesiones, se puede convertir en una “ventana” a las infecciones. Por lo tanto, prevención siempre será a palabra clave para las caries, al igual que para la salud de un modo general. “Es necesario evitar siempre la “ventana de infección” pues así se interrumpe un ciclo, lo que favorece a los niños y promueve la salud bucal de las madres”.

En la consulta al especialista, si se diagnostica algún problema, el tratamiento es curativo. Además, generalmente son evaluados los problemas de sangrado gingival, higiene y limpieza, además de dar orientaciones sobre la alimentación.

Para evitar las caries, el cirujano dentista provee algunas directivas básicas pero primordiales, incluso para cualquier persona, referidas al refuerzo de la higiene bucal y la dieta alimenticia, al igual que respecto a los cuidados necesarios para que las embarazadas no sean un elemento de transmisión de caries a su hijo. Esto porque la caries, antes que nada, es una enfermedad infectocontagiosa.

Control

La dentista relata la importancia del control individual y clínico en la lucha contra las caries. Explica que para evitar ese problema se debe hacer un control individual. O sea, la higienización, que tiene como objetivo el control de la placa, que puede ser eliminada mediante un cepillado correcto y el uso de hilo dental, pudiendo también asociar buches con los productos disponibles en el mercado. Por otro lado, ratifica la disminución de la frecuencia del uso de azúcar.

En relación con el control clínico, la odontóloga informa que, normalmente, el profesional usa los recursos de profilaxis con la adopción de flúor, el refuerzo de un programa de prevención y seguimiento constante, por si llega a presentarse algún problema. Los cuidados preventivos clínicos deben ser practicados por el profesional, como responsable por la calidad de la salud bucal del paciente. Además, lo ideal sería la integración de un equipo multidisciplinario de médicos, odontólogos, con una participación efectiva de la embarazada – una relación de complicidad en favor de la promoción de la salud.

Lo mejor sería un embarazo planeado, en el cual la futura madre buscase un especialista para realizar una evaluación y tratamiento. Así, a lo largo de los años, podríamos ser responsables por una generación más preocupada con la prevención y con las futuras generaciones que nos llevaría a tener madres con un menor número de problemas bucales.

Cuidados con el futuro bebé

Durante mucho tiempo, la atención y la asistencia odontológica y preventiva para niños, se iniciaba a los 3 años de edad. Según estudios más recientes, la primera visita al dentista debería ocurrir alrededor de los 12 meses de edad. Varias investigaciones realizadas demostraron que ya durante el primer año de vida del bebé, existe la presencia de hábitos inadecuados como, por ejemplo, la ausencia de procedimientos de higiene bucal (68,66 por ciento) y el amamantamiento nocturno en el pecho y/o biberón (86,57 por ciento).

Varios estudios comprobaron que casi el 6 por ciento de los bebés poseían una alta frecuencia en el consumo de azúcar; 33 por ciento fueron contaminados por las madres a través de la saliva y cerca del 13 por ciento presentaron caries durante el primer año de vida. Esto refuerza aún más la importancia de la prevención de la salud bucal.

La prevención de la enfermedad caries en bebés se inicia con la educación de los padres. Los padres generalmente no tienen acceso a las informaciones para orientarlos con relación a la salud bucal de sus hijos, excepto a través de las conversaciones con dentistas. Otros, sin embargo, no son concientes de la necesidad del cuidado temprano de los dientes, pues se ha observado que la mayoría de los niños ni siquiera han sido examinados por un dentista antes de alcanzar la edad escolar, cuando el examen dental es realizado.

La visita temprana, además de establecer una relación amigable con la introducción de los cuidados de la salud bucal de niños y padres, establece decisiones críticas y fundamentales respecto de los patrones alimenticios, complementación de flúor y programa de higiene bucal.

Embarazo y generación sin caries

El trabajo de un equipo multidisciplinario es fundamental para la prevención. El médico obstetra y el pediatra deberían proveer la información básica con relación a los hábitos de higiene bucal, dieta, succión y la época en que debe ser llevado al dentista, pues raramente el niño visita al dentista durante el primer año de vida, a no ser por traumatismo y enfermedades de la boca.

El embarazo es una fase ideal para el establecimiento de buenos hábitos, pues la embarazada se muestra psicológicamente receptiva para adquirir nuevos conocimientos y cambiar conductas que probablemente tendrán influencia en el desarrollo de la salud del bebé. La participación de los profesores es muy importante, pues la frecuencia de niños en tierna edad, en las escuelas, se ha transformado en un hecho común.

De esta manera, los profesores actuarían como importantes auxiliares en los métodos de prevención y, después de recibir la orientación adecuada, promoverían la educación de los padres para la salud bucal de sus hijos. El mismo objetivo tendría la participación de otras áreas afines, principalmente aquellas que tratan con niños menores a los 3 años de edad.

La prevención de la manifestación de la enfermedad caries debe hacerse lo más tempranamente posible, comenzando por el período de gestación, a través del uso de métodos educativos y preventivos, al igual que la participación e integración de áreas afines.

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