Cáncer de seno

Autor: Comité editorial de www.abcmedicus.com

El cáncer de seno es una enfermedad maligna de la glándula mamaria y uno de los tumores más frecuentes en las mujeres. Consiste en el desarrollo de células anormales que crecen en el seno y reemplazan a los tejidos sanos normales.

Tipología del cáncer
Es importante anotar que no todos los cánceres de seno son iguales. Cada cual tiene características propias, comportamiento diferente, junto con forma de diagnóstico y tratamiento específico. Este cáncer empieza obviamente en el seno, pero se comporta como una enfermedad sistémica, o sea de todo el cuerpo. Tiene el riesgo que desde muy temprano se presente en otras partes del organismo. Por lo tanto, el tratamiento no es sólo la cirugía. Debe ser integral, incluidas también quimioterapia, radioterapia y hormonoterapia, cuando están indicadas.

¿Qué mujeres pueden presentar cáncer de seno?
Una de cada diez mujeres puede potencialmente desarrollar cáncer de seno. La frecuencia más alta de riesgo se presenta entre los 40 y 55 años de edad.

Factores de riesgo
El factor que aumenta el riesgo de cáncer de seno, es principalmente la historia familiar o herencia, es decir cuando se ha tenido madre o hermana con este tipo de cáncer. Hay otros factores menos importantes que inciden en menor grado, como son el no haber tenido hijos o un historial de exposición a hormonas. Hoy en día se conoce un marcador genético que permite identificar las mujeres con riesgo por historia familiar. En estos casos es muy importante el diagnóstico temprano.

Prácticamente todas las mujeres presentan en los senos quistes que no siempre son malignos y a menudo se los denomina como enfermedad fibroquística. Sucede que cuando esta es muy severa, se hace más difícil diagnosticar si hay o no presencia de cáncer de seno.

La mamografía: el método más eficaz
Las mamografías de detección son el método más eficaz para su detección temprana y se recomienda que las mujeres mayores de 40 años se hagan una mamografía cada año.
La mamografía es una imagen radiográfica de las mamas, realizada a través de Rayos X. Cuando se combinan con nuevas opciones de tratamiento, las mamografías de detección pueden incrementar significativamente las oportunidades de sobrevivir a la enfermedad.

Afortunadamente, el progreso que ha tenido la tecnología de la mamografía ayuda a los médicos a diagnosticar la enfermedad en una etapa más precoz. Entre más temprano se detecte el cáncer de mama, menos probable será que la mujer necesite tratamientos altamente invasivos e incómodos y más probable que sobreviva a la enfermedad.

Si una mamografía demuestra una anormalidad, el próximo paso podría ser mamografías adicionales o pruebas de ultrasonido para proveer más información. Estas últimas a menudo pueden demostrar si el hallazgo es una masa sólida, lo cual podría o no ser cáncer, o un quiste lleno de fluido, no canceroso. Si el diagnóstico no es claro, se puede efectuar una biopsia. En la aspiración con aguja fina, se usa una aguja para extirpar líquido y/o células de una masa mamaria. Si el líquido es claro puede que no se necesite investigar en un laboratorio.

En biopsias con aguja, se extirpa tejido de un área sospechosa y se envía al laboratorio de anatomía patológica para ser examinado. En las biopsias quirúrgicas se puede extirpar una muestra del área sospechosa o todo el tumor y una parte de tejido normal que lo rodea. En ambos casos, el tejido será analizado bajo el microscopio.

Mitos y realidades sobre la mamografía
A pesar que la evidencia demuestra que la detección temprana del cáncer de mama es determinante para salvar vidas, por qué muchas mujeres no se someten a mamografías rutinarias? Muchos mitos han surgido con respecto a la realización de mamografías rutinarias. Por ejemplo:

MITO : Si una mujer tiene más de 65 años no necesita someterse a mamografías
REALIDAD : Las mujeres mayores de 65 años deben realizarse mamografías rutinarias y exámenes de las mamas, debido a que el riesgo de cáncer aumenta con la edad. Por tanto, la detección temprana es más importante que nunca si usted es una mujer de 40 años en adelante. En efecto, la edad promedio al momento del diagnóstico es 63 años.

MITO : No hay peligro porque el cáncer “no es algo que se haya dado en la familia”
REALIDAD : La mayoría de las mujeres a las que se les diagnostica cáncer de mama carecen de antecedentes familiares relacionados a esta enfermedad. Solo entre un cinco y un diez por ciento de todos los tipos de cáncer del seno pueden ser atribuidos a mutaciones genéticas de origen hereditario. Por lo tanto, a partir de 40 años, las mamografías rutinarias y los exámenes clínicos de las mamas son recomendados por la mayoría de las organizaciones médicas. Las mujeres de 20 años en adelante deben practicar auto exámenes de la mama por lo menos una vez al mes y reportar a su médico cualquier cambio que sea observado o sentido en sus mamas.

MITO : Algunas mujeres tienen miedo de descubrir que tienen cáncer de mama o que la prueba sea dolorosa.
REALIDAD : A pesar que el miedo a detectar cáncer de mama es un factor importante para que muchas mujeres no se hagan mamografías, generalmente la mitad de las veces el cáncer detectado mediante mamografías es descubierto en una etapa temprana, cuando aún puede ser tratado exitosamente.

Auto examen de la mama

Una de las formas más útiles, sencillas, rápidas y sin costo alguno, para detectar a tiempo y en fase temprana cualquier alteración en la mama, es el auto examen de la mama. Las mujeres pueden encargarse de la salud de sus mamas al auto examinarse cada mes, al entender los riesgos personales de padecer la enfermedad y al reportar a tiempo cualquier cambio en la mama. Aunque el auto examen es necesario, no sustituye el examen periódico que debe realizarse por parte de un médico calificado.

En la ducha...

Levante su brazo derecho. Utilice las yemas de los dedos de su mano izquierda, para presionar sobre cada parte de su seno derecho. Suavemente trate de sentir alguna masa o cambio por debajo de la piel. Luego levante su brazo izquierdo y utilice la mano derecha para examinar el seno izquierdo.

Frente a un espejo...

Coloque los brazos a los lados. Observe sus dos mamas y verifique si hay algún cambio inusual como secreciones a través del pezón, hoyuelos, arrugas o alteración en la textura de la piel. Coloque sus manos detrás de la cabeza y observe si encuentra anormalidades en la forma o en el contorno de las mamas. Apriete los pezones con suavidad y observe si surge alguna secreción.

Acostada...

Acuéstese sobre su espalda, con el brazo izquierdo sobre la cabeza y una almohada debajo de su hombro izquierdo. Ponga la mano izquierda detrás de la cabeza. Utilice la mano derecha para tocar la mama izquierda suavemente, pero con firmeza. Comience en la axila, mueva la mano hacia abajo o justamente debajo de la mama. Ahora mueva los dedos hacia arriba y hacia abajo nuevamente, hasta que haya cubierto toda el área.
Descanse el brazo en una superficie firme y utilice el mismo movimiento de abajo hacia arriba, para examinar el área entre la mama y la axila, y la axila en general.

examen clínico...

Además de realizarse una mamografía anualmente a partir de los 40 años, toda mujer debe acudir a los profesionales de la salud para que le realicen un examen clínico de la mama al menos una vez al año.