Artritis


La artritis es una enfermedad que ataca a cualquier edad. Afecta las articulaciones, las deforma, vuelve rígidas y adoloridas. A veces el dolor es tan severo que puede incapacitar a una persona completamente. También se acompaña de inflamación en otros órganos.
Autor: José Fernando Molina,MD.


¿Porqué se presenta la artritis? ¿Cuantas clases hay? ¿Cuál es la causa?

Aunque la causa de la artritis (AR) continúa desconocida, se producen importantes progresos en la investigación de los mecanismos inmunológicos inflamatorios, que conducen a la artritis y al daño articular. Hoy en día hay más de 100 enfermedades diferentes que tienen como
síntoma básico la inflamación de las articulaciones y se pueden dividir en 10 clases diferentes. Cada una tiene pronóstico, evolución y tratamiento diferente, por lo cual es muy importante que usted conozca el tipo de artritis que tiene.

Algunas de las mas conocidas son:

a)La gota: Se asocia al consumo de carnes rojas o alimentos con gran cantidad de proteinas y que se produce por la elevación del ácido úrico en la sangre y su posterior depósito en las articulaciones.

b)La fiebre reumática: Que se asocia a la infección en la garganta por streptococo beta hemolítico y produce elevación del ASTO.

c)La artritis reumatoidea: Artritis deformante, comienza a temprana edad (20-40 años). No se conoce su causa pero puede ocasionar incapacidad y gran limitación si no se diagnostica o trata a tiempo.

d)La artritis o artrosis degenerativa: Se asocia con el desgaste de las articulaciones por el paso del tiempo. Es muy frecuente en personas de edad (mayores de 50 años).

e)El lupus eritematoso sistémico: Ocasiona una mancha en la cara en
forma de mariposa y artritris. Puede comprometer los riñones o la sangre, lo cual produce nefritis o anemia autodestructiva (anemia hemolítica).

En pocos casos, como la gota y la fiebre reumática, se sabe que la causa
es por una elevación de los niveles de ácido úrico y una infección estreptocóccica faríngea, respectivamente. También se conoce la causa
en las artritis sépticas o infecciosas (ocasionadas por la entrada de un germen en la articulación) y en otras artritis de cristales,
diferentes a los de ácido úrico (pirofosfato, colesterol, hidroxiapatita). La artrosis degenerativa se asocia al desgaste de las
articulaciones ocasionado por la edad, el sobrepeso (en rodillas principalmente) o ciertas actividades laborales.

Sin embargo, en la mayoría de los casos no se conoce cual es la causa de las diferentes artritis. Se cree que, así como heredamos la capacidad para tener la presión, el azucar o el colesterol alto, también heredamos la semilla genética para desarrollar artritis. Por esto, en algunas familias son más frecuentes los casos de artritis que en otras.

Usualmente las enfermedades reumáticas son crónicas, tienen un curso variable, con ataques seguidos de épocas de leve actividad pero en la que se adicionan síntomas e incapacidad. A veces se puede creer que se tiene una mejoría o cura, y simplemente es el curso natural de la enfermedad. En la mayoría de los casos las artritis no se curan. Se pueden autolimitar o ser controladas con medicamentos. Cuando se conoce la causa exacta, como en las infecciones articulares, la gota o la fiebre reumática, pueden curarse siempre y cuando se controlen los factores que las desencadenan.

Por lo anterior, es muy importante saber que tipo de artritis tiene el paciente y recomendarle acudir tempranamente a un especialista si se tiene la sospecha de una artritis para que él la clasifique e instituya tempranamente el mejor tratamiento posible

¿Es la edad un predisponente?

Es una enfermedad que se da con más frecuencia en mujeres, pero que afecta también a varones. No es propia de la edad avanzada y aunque puede aparecer en ancianos, se presenta con mayor frecuencia de los 45 a los 55 años. También puede afectar a niños.

¿Qué síntomas produce?

La artritis reumatoidea se presenta, principalmente en mujeres, de la tercera a quinta década de la vida. Al inicio, los síntomas son insidiosos con malestar general, fatiga, en ocasiones fiebre y disminución del peso.

Posteriormente aparece la inflamación en las articulaciones, principalmente en las falanges proximales de las manos y los pies a ambos lados del cuerpo. Usualmente se inflaman más de tres articulaciones y se acompaña de rigidez o envaramiento en las mañanas de duración mayor de una hora. A veces pueden aparecer nodulaciones en las superfices extensoras de los codos.


Las articulaciones con artritis pueden estar:
·inflamadas
·calientes
·enrojecidas
·adoloridas

Antes de empezar a tomar una medicina, pregúntele a su médico:
·¿Cómo debo tomar esta medicina?
·¿Debo esperar efectos secundarios adversos de esta medicina?
·¿Qué debo hacer si hay efectos secundarios adversos?
·Si me olvido de tomar una dosis ¿qué debo hacer?

Si ha tomado la medicina antes y le causó problemas, informe a su médico.

Si toma otras medicinas, él puede aconsejarle si debe continuar.

¿Cómo se maneja? ¿Cómo se previene?

El tratamiento para pacientes con AR ha mejorado bastante en los últimos 25 años. Se puede ofrecer a la mayoría de los pacientes una considerable mejoría de sus síntomas y el mantenimiento de su capacidad funcional en niveles casi normales.

No existe un tratamiento curativo para la AR. El objetivo es conseguir remisiones o situaciones de casi remisión de los pacientes y el mantenimiento de la capacidad funcional y calidad de vida.

El éxito del tratamiento de la AR depende de su diagnóstico precoz y de una terapia agresiva antes de que se produzca deterioro funcional o daño irreversible en las articulaciones.
Inicialmente pueden usarse drogas antiinflamatorias, pero los pacientes con AR y tumefacción persistente en las articulaciones son candidatos para el tratamiento con drogas capaces de modificar el curso de la enfermedad. Entre drogas se incluye el oro intramuscular, metotrexato, cloroquina, sulfasalacina, azatioprina y d-penicilamina. Puede ser necesario añadir pequeñas dosis de córticoesteroides para controlar los síntomas, mantener la funcionalidad y ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad.

Para las manifestaciones extraarticulares, pueden requerirse tratamientos con dosis elevadas de córticoesteroides y otras drogas. El ejercicio es importante para mantener la función. La aplicación de calor y frío y la protección articular pueden disminuir el dolor. El tratamiento óptimo a lo largo de la enfermedad, depende de un abordaje multidisciplinario de la misma, junto con educación del paciente y la participación de otros miembros del equipo como reumatólogos, médicos de atención primaria, enfermería, rehabilitadores, psiquiatras y cirujanos ortopédicos.

Los espectaculares resultados del reemplazo articular total (especialmente para cadera y rodilla), puede lograr que pacientes con enfermedad muy avanzada, continúen con movilidad y capacidad funcional.

¿El ejercicio está recomendado o contraindicado en artritis?

Debe hacerse una utilización racional del ejercicio y la relajación. Además, tener una información adecuada sobre el uso adecuado de las articulaciones y la conservación de energía, hacer una buena utilización de los tratamientos de calor y/o frío y una dieta balanceada. En ocasiones es necesaria la cirugia como parte del tratamiento.

Es bueno comenzar el día con un buen baño de agua caliente, que contribuirá a disminuir la rigidez o el agarrotamiento articular matutino. Si se puede elegir el trabajo, hay que evitar actividades que precisen esfuerzos físicos, obliguen a estar mucho tiempo de pie, o necesiten de movimientos repetitivos, sobre todo con las manos.

Durante la jornada laboral hay que mantener una posición recta en el asiento y evitar permanecer con el cuello o la espalda doblados durante periodos prolongados. En el trabajo doméstico se debe evitar hacer fuerza con las manos. No es bueno retorcer la ropa, abrir tapaderas rosca, presionar con fuerza mangos de cubiertos o fregonas, etc.

No es saludable practicar deportes con contacto físico y en los que sean frecuentes los choques. Montar en bicicleta por un terreno llano y sin riesgo de atropello, es conveniente, así como nadar o pasear a pié. En los periodos de poca inflamación es recomendable practicar algún ejercicio físico de forma habitual y sin cansarse.
Los ejercicios que no ponen tensión en las articulaciones son los mejores. Otro ejercicio bueno para la artritis es el movimiento en una piscina.

¿Qué medicamentos se deben tomar? Cuales están contraindicados? ¿Qué pasa con el uso de medicamentos a largo plazo; hay lesión de higado o de riñón?

El fin de las medicinas en los casos de artritis es aliviar el dolor y la inflamación, además de restaurar la movilidad en las articulaciones afectadas. También hay otras medicinas que ayudan a detener la enfermedad o apagarla. En algunos casos es suficiente la utilización de analgésicos puros como en los pacientes que tiene artrosis por la edad y el desgaste de las articulaciones. Estos controlan el dolor sin muchos efectos colaterales, como el acetaminofen. Muchas veces es necesario utilizar un antiinflamatorio no esteroideo (Aines) que disminuya la inflamación. A este grupo corresponde la aspirina , el ibuprofen, el naproxen, el piroxicam, el diclofenaco, el meloxicam y el aceclofenac, entre otros.

Usualmente los Aines son medicamentos seguros, que no se acumulan, no causan tolerancia ni dependencia. Se pueden suspender cuando guste, aunque los síntomas pueden reaparecer. Algunas personas, con antecedentes de ulcera péptica, gastritis o alteraciones a nivel del riñón, pueden tener complicaciones como sangrados por el tubo digestivo o daño renal si toman Aines durante mucho tiempo. Por lo anterior no es prudente compartir los medicamentos con los de otra persona ya que pueden tener efectos diferentes.

¿Las lesiones que produce son reversibles?

La artritis reumatoide no tiene en el momento actual un tratamiento curativo, lo que no significa que no exista tratamiento alguno. Es más, existen tratamientos que permiten controlar la enfermedad en un porcentaje apreciable de personas. La mayoría de pacientes con artritis reumatoide pueden mantener un nivel de relación social aceptable. Es importante señalar que la colaboración entre el enfermo y el médico es fundamental para el control de la artritis reumatoide.

¿Quién debe manejar la artritis?

Un médico reumatólogo