ALCOHOLISMO FETAL


Dr. Elías Jiménez F.

Muchas de las sustancias que las mujeres embarazadas ingieren son capaces de afectar al feto. Así, se conocen los efectos de diversos medicamentos sobre el desarrollo fetal, de las drogas, del tabaco, y desde luego del alcohol.

Desde hace más de dos décadas se describió el llamado síndrome de alcoholismo fetal, desencadenado por la ingesta de alcohol durante el embarazo.

Este síndrome se caracteriza por la presencia de una serie de lesiones en los recién nacidos muy típicas: son niños de bajo peso al nacer, prematuros, con la cabeza y los ojos más pequeños, la apertura palpebral pequeña también, con distintos tipos de lesiones cerebrales que provocan retraso mental, desarrollo inadecuado, con un llanto diferente al del niño normal, con alta mortalidad y con otras malformaciones asociadas. Es común que presenten manifestaciones propias de la deprivación alcohólica, como temblores, convulsiones, irritabilidad, y con frecuencia el embarazo termina en aborto.

El diagnóstico del síndrome de alcoholismo fetal no es fácil, ya que la regla es que la madre niegue la ingesta de alcohol durante el embarazo, y no reconozca su adicción, lo cual también sucede en general con otro tipo de drogas.

Existen dos preguntas importantes que debemos hacernos: cuanta es la cantidad de alcohol que, ingerida por la madre embarazada, es capaz de lesionar al feto, y que sucede si existiendo alcoholismo previo al embarazo, se suspende la ingesta de alcohol durante el embarazo.

Dado lo difícil que es recabar información exacta y confiable de parte de las madres sobre su ingesta alcohólica, las preguntas no son fáciles de contestar, y tenemos que usar tanto la información científica como el sentido común.

El sentido común nos dice que si una sustancia es tóxica durante el embarazo, lo mejor es evitarla del todo, ya que en fetos muy susceptibles, cualquier dosis podría provocar problemas. Si clasificamos la ingesta de alcohol en "moderada" (menos de 7 tragos por semana y menos de 3 tragos por vez) y en "alta" (7 o más tragos por semana y/o 3 o más tragos por vez), podemos afirmar con base en estudios científicos que cuando la ingesta es "alta" se presentan lesiones cerebrales importantes en un número elevado de niños, sobre todo en los prematuros.

Por otra parte, pareciera que, aún cuando la ingesta de alcohol haya sido "alta" antes del embarazo, si esta se suspende durante el embarazo el riesgo de lesión al feto disminuye en forma significativa.

La moraleja de todos estos estudios es muy clara: es necesario ser sinceros ante el obstetra y el pediatra, las mujeres en edad fértil no deberían beber alcohol, o si lo hacen, hacerlo siempre en forma "moderada", y las mujeres embarazadas deben eliminar el alcohol de sus hábitos.