Aftas: un incendio en la boca

Son pequeñas, pero muy molestas. Aunque sus causas no se conocen con exactitud, se sabe que el factor emocional influye en su aparición. Y si bien existen técnicas naturales y farmacéuticas que alivian el dolor, se recomienda el diagnóstico profesional para descartar o detectar la presencia de patologías subyacentes de las cuales pueden ser uno de los síntomas. Se trata de las universalmente conocidas aftas bucales.

Las aftas son pequeñas ulceraciones dolorosas que aparecen en la mucosa de la cavidad bucal. Su aspecto es el de una mancha blanquecina redonda con una areola roja. Es común que se formen sobre el tejido blando, particularmente en el interior del labio o mejilla, sobre la lengua o en el paladar blando y, raramente, en la garganta.

Las más pequeñas y leves suelen aparecer en grupos, y usualmente desaparecen a los diez días sin tratamiento y no dejan secuelas. Las úlceras aftosas severas son menos comunes, tardan varias semanas en curarse, necesitan tratamiento y pueden dejar cicatriz.

Distintos tipos

No se conoce con precisión el origen de las úlceras orales. Pueden ser provocadas por lesiones, infecciones, stress, ciertos alimentos, predisposición genética y cambios hormonales en las mujeres. Pero, en su mayoría, son procesos que no requieren ningún tipo de estudio complementario.

Pueden clasificarse en:

  • Primarias: el agente causal se encuentra en la boca. Por ejemplo, medicamentos retenidos en la cavidad oral, radiaciones, antisépticos orales, cáusticos, golosinas y goma de mascar, cepillado, calor, frío, traumatismos, ciertos tipos de alimentos, virus, bacterias.
  • Secundarias: aparecen por reacciones tóxicas, alérgicas, también por reacciones medicamentosas, enfermedades de la sangre, carencias vitamínicas, etc.
  • Estomatitis aftosa recurrente: este cuadro requiere un tratamiento muchas veces frustrante. Está asociada a cuadros emocionales y de stress, aunque su causa aún es desconocida. Puede aparecer a cualquier edad, es más frecuente en las mujeres y reconoce una cierta predisposición hereditaria.
Es importante distinguir las aftas (necrosis profunda) de las ampollas del herpes (vesícula superficial), así como también de las úlceras traumáticas provocadas por piezas dentarias en mala posición, bordes cortantes de dientes cariados, prótesis deterioradas y desajustadas, que producen constante ulceración de la mucosa pudiendo derivar en degeneraciones cancerígenas.

El diagnóstico profesional

Dado que se trata de un padecimiento frecuente que generalmente no presenta complicaciones, más que la molestia, muchas personas optan por dejar que el proceso siga su curso normal utilizando paliativos para aliviar el dolor. Sin embargo, debe consultarse al médico:

  • Si las aftas aparecen después de tomar algún medicamento.
  • Si las aftas no desaparecen después de 14 días.
  • Si las aftas son muy dolorosas o recurrentes.

Es lógico que el tratamiento dependa de la causa y que la causa deba ser investigada por el especialista, por medio de una adecuada historia clínica y un completo examen físico del paciente. Las aftas de origen secundario necesitan tratamiento de la causa específica.

En el caso de las aftas recidivantes, el odontólogo indicará un hemograma completo para descartar anemias, exámenes parasitológicos de materia fecal, debido a posibles parasitosis intestinales. También es importante investigar las insuficiencias vasculares periféricas. Indagar sobre la dieta del paciente, por las alergias alimentarias, y sobre frecuentes estados de stress emocional. Ya se demostro que las aftas son el resultado de un proceso. Cuanto mejor esté el paciente desde el punto de vista clínico, mejor estará su mucosa.

Prevenir y aliviar el dolor

Aunque no hay una cura definitiva para las aftas, ya que pueden volver a aparecer en pacientes con predisposición, existen ciertas medidas generales tanto para la prevención como para aliviar el dolor:

  • Una adecuada higiene bucal (no agresiva).
  • Alimentación con características blandas, dulce y fría o templada. Los alimentos picantes y calientes acentúan el dolor.
  • Evitar las lesiones de las mucosas de la boca: masticar despacio los alimentos, para no morder el interior de labios y mejillas.
  • Usar enjuagues orales y analgésicos, como la xilocaína viscosa.
  • En algunos casos, el especialista receta algún medicamento tópico (por ejemplo, corticosteroides) para aplicar directamente sobre las aftas.
  • También puede enjuagar la boca con una cucharada de peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) en 1 vaso (8oz.) de agua.
  • Realizar una consulta precoz al odontólogo para que éste pueda investigar la etiología del problema.
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