Accidentes de tránsito y salud

Dr. Luis Darío Larrateguy

Especialista en Medicina Respiratoria

www.RespirarParana.com.ar

En Argentina se producen anualmente alrededor de 10000 muertes por accidentes de tránsito. Estas estadísticas son cuatro veces más altas que en los países desarrollados y ubican a la Argentina en el primer lugar del ranking mundial. (1) En éste y otros países, los accidentes de tránsito son el mayor generador de años de vida potencialmente perdidos y la primer causa de muerte en menores de 45 años.

El impacto negativo, tanto social como económico, que producen los accidentes de tránsito, trae consecuencias que no sólo se deben a los costos de atención médica, sino a la pérdida del salario, los daños a la propiedad, las discapacidades transitorias o permanentes y las dificultades para la reinserción social y laboral.

Esta realidad aterra pero, ¿qué hacemos como sociedad para evitarlo? ¿Cuáles son las causas de estos accidentes?

Afortunadamente, en nuestra provincia es obligatorio conducir durante el día con las luces encendidas, lo que disminuye el riesgo de accidentes. Esta norma se logró informando y concientizando a nuestros legisladores, pero actualmente falla el cumplimiento de la norma, tal vez por desconocimiento de la población. Es evidente también, que el buen estado y señalización correcta de las rutas y calles es primordial para evitar los accidentes de tránsito, así como la verificación del estado de los vehículos tanto públicos como privados.

Riesgo y Enfermedades

Existen además enfermedades que atentan contra la normalidad de los reflejos para conducir, y que no son tomadas con la seriedad que merecen.

El "alcoholismo social" es uno de los enemigos más frecuentes a la hora de realizar una maniobra mientras conducimos. No sólo son necesarios controles diarios para evitar que se conduzca bajo efectos del alcohol, sino que no se debería subir a un vehículo cuyo conductor haya bebido en exceso.

Según datos oficiales, como consecuencia de continuas campañas de educación ciudadana los Estados Unidos redujeron, a lo largo de 12 años, en 13.7 % la incidencia de accidentes automovilísticos relacionados con la ingesta de bebidas alcohólicas. Sin embargo, para esa misma época el número de accidentes viales no vinculados a exceso de alcohol aumentó en un 13.8%. (2)

Diferentes estudios en distintos países han documentado que los accidentes de tránsito tienden a ser más frecuentes entre la media noche y el amanecer y al promediar la tarde, coincidiendo con los picos de tendencia al sueño normal de la población general. En Gran Bretaña la somnolencia fue responsable de alrededor del 20% de los accidentes producidos en autopistas e informados a la policía. (3)

"La somnolencia de los conductores es más frecuente y peligrosa en autopistas y trayectos interurbanos que en las ciudades, debido a la monotonía del recorrido y a las altas velocidades desarrolladas", comenta el Dr. Daniel Pérez Chada, en un artículo publicado en la revista Tórax. (4)

La somnolencia diurna no sólo es producida por una mala higiene del sueño, o la sobrecarga física por exceso de las horas de conducción, sino también por enfermedades como el síndrome de apneas obstructivas del sueño. Esta última es una patología poco conocida en la sociedad. Afecta a más del 4% de la población y consiste en "paradas respiratorias" seguidas de un violento ronquido, que en ocasiones despierta al compañero de habitación. Se  produce así una fragmentación del sueño, acumulándose entonces una deuda de sueño que ocasiona al día siguiente la somnolencia descripta.

Estudios realizados en simuladores de manejo demostraron que los pacientes con Síndrome de Apneas Obstructivas del Sueño (SAOS) se despistaron 101 veces mientras que en el grupo control sólo se detectaron 2 despistes luego de 90 minutos de evaluación. (5) 

Esta misma técnica demostró que la habilidad para evitar otro tipo de accidentes en los sujetos con SAOS era significativamente inferior que en el grupo control.

Una investigación en conductores de camiones de larga distancia demostró una marcada prevalencia de alteraciones respiratorias durante el sueño, las que no habían sido advertidas espontáneamente por los conductores. (6) La hipertensión arterial fue otro hallazgo común en este grupo.

La Dra. María Dolores de la Calzada (7) advierte, en dos trabajos recientemente publicados, sobre el riesgo de accidentes domésticos, laborales y automovilísticos, en pacientes con síndrome de narcolepsia y cataplejía. También advierte sobre la importancia de que los médicos interroguen a los pacientes sobre la somnolencia diurna aumentada, acelerando el estudio correcto de estos pacientes, para prevenir accidentes fatales.

Comentarios finales

Si analizamos lo expuesto anteriormente, podemos advertir que sería de gran importancia que se invirtieran más recursos económicos y humanos en prevención de los accidentes de tránsito y en la  investigación de sus causas.

La sociedad debe desarrollar en forma urgente un conjunto de acciones a fin de evitar que la tasa de accidentes de tránsito siga aumentando, no solamente a expensas de la imprudencia de aquellos que conducen a altas velocidades o bajo los efectos del alcohol, si no de los que son víctimas de una excesiva somnolencia diurna como consecuencia de enfermedades claramente identificables y efectivamente tratables.

Notas y bibliografía

(1) Según datos de la Asociación Civil "Luchemos por la Vida", en 1997 hubo en la Argentina 8205 accidentes fatales, lo que significó un muerto cada 64 minutos.

(2) Datos oficiales de U.S. NHTSA, 1994.

(3) Horne, J.A. et. al., Lancet 1995.

(4) Coordinador de la Unidad de Sueño del Sanatorio Mater Dei de Buenos Aires.

(5) Haraldson et. al., Acta Otolsryngol, 1990.

(6) Stoohs et. al., en Chest, 1995.

(7) Jefa de la Unidad de Sueño del Hospital Vall d´Hebrón de Barcelona